Cuenca tendrá un nuevo espacio para la conservación ambiental, inspirado en una serpiente

Esta obra se construye en el Bioparque Amaru Cuenca y estará lista a finales de año. El apoyo de la empresa privada es fundamental en este proyecto.

Jhonny Rivera (I), Ernesto Arbeláez, Alfredo Peña, Victoria Arbeláez y Carlos García, observan la maqueta del auditorio. Xavier Caivinagua/El Mercurio
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Un auditorio para la conservación ambiental, inspirado en la mitológica “Amaru”, palabra en quichua que significa serpiente o culebra, se construye en Cuenca.

La obra, que concluirá a finales de año o máximo en enero de 2023, servirá para fomentar el conocimiento y la ciencia de la biodiversidad, así como el contacto con la naturaleza.

El auditorio se inspiró en la serpiente Amaru, que se encuentra en el Bioparque. Xavier Caivinagua/El Mercurio

Ernesto Arbeláez, director del Amaru Bioparque, destacó que el proyecto se consolidó gracias a una “bioalianza” con el Grupo Industrial Graiman.

El auditorio, que simula una cabeza de Amaru con sus respectivas escamas, se ubicará al ingreso del bioparque, que cuenta con nueve hectáreas de extensión. Será el punto de salida para los recorridos que cumplen los visitantes en este lugar.

“Amaru es una serpiente que los pueblos cañaris creían que permanece dormida bajo la cordillera de Los Andes y cuando se mueve provoca temblores que generan el agua y la fertilidad de la tierra…Ahora cuidará de nuestros animales…”, cuenta el biólogo.

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Arbeláez señala que esta infraestructura se convertirá en la conexión con los animales que fueron rescatados y habitan en el bioparque. “Esperamos que vengan miles de personas a educarse y sensibilizarse, a través de casas abiertas, capacitaciones, charlas, exposiciones, etcétera”, añade.

Apoyo de la empresa privada

Alfredo Peña, presidente del Grupo Industrial Graiman, destacó que este tipo de obras requieren Cuenca, el país y el planeta, con el fin de aprender teórica y prácticamente sobre la conservación de la flora y fauna.

“Estamos comprometidos con estos emprendimientos que más allá de la parte económica apuntan al sostenimiento de la vida”, acotó el ejecutivo.

Peña agregó que el Grupo, con más de 70 años de vida institucional, apoyó este proyecto “porque, al igual que los cuencanos, siempre hemos tenido el respeto y cuidado de la naturaleza en nuestro ADN”.

Para la construcción del bioauditorio se utilizarán productos y sistemas industriales innovadores, amigables con el medio ambiente. A la par se utilizan materiales orgánicos del entorno como: carrizo, esteras, madera, tierra.

Las obras del auditorio Amaru se extenderán hasta finales de año o inicios de 2023. Xavier Caivinagua/El Mercurio

Diseño

Estromas es el grupo que se encarga del innovador diseño arquitectónico. Matías Ávila, director del proyecto, compartió que la inspiración de crear este domo nació de todos los involucrados.

“La idea es representar que la serpiente Amaru recorre el Bioparque y su cabeza sale justo en el espacio donde estamos construyendo este proyecto”, detalla.

El auditorio tendrá una capacidad para 180 personas. Este espacio también contará con cafetería, cocina, bodega y servicios higiénicos.

Cientos de especies y 2.000 animales

El objetivo de este proyecto es aprender y concienciar sobre los cientos de especies y más 2.000 animales que se mantienen bajo cuidado humano en el Amaru Bioparque.

En este lugar, ubicado al norte de Cuenca, se encuentran desde peces, anfibios, reptiles, mamíferos. Seres vivos tan pequeños como ranitas Jambato, hasta de gran tamaño, como el oso andino, el león africano o el cóndor de los Andes, que fueron rescatados y se encuentran en peligro de extinción.

Hace pocos meses falleció un polluelo de cóndor, procreado por “Pacha” e “Inty”.

La ilusión por mantener viva la esperanza para la conservación de esta especie era tal, que Amaru buscaba un nombre para el ave. “Los padres lo cuidaron muy bien en las primeras semanas, pero al ser primerizos lamentablemente lo aplastaron. Es una situación que suele pasar en animales bajo cuidado humano y en la naturaleza”, sostiene Ernesto, quien además de director del Bioparque, es presidente de la Fundación que lleva este mismo nombre.

Sin embargo, las esperanzas están puestas nuevamente en “Pacha” e “Inty”. Las aves empezaron con cortejos y apareamientos hace un mes y medio.

“Fue la segunda vez que cuidan un huevo y la primera que tienen un pichón. Esperemos que ahora consoliden nuevamente la apuesta y tengamos una cría que pueda ser levantada y se convierta en una esperanza para todo el país”.

Por otra parte, Arbeláez sostuvo que prácticamente se recuperaron de la difícil situación que vivieron por la pandemia del COVID-19 y el último paro nacional, evento que originó el desabastecimiento de alimento para los animales. “Teníamos unas reservas que se terminaron. El problema se solventó gracias a personas caritativas”, finalizó. (I)

ALGUNAS CIFRAS

3

camionetas llenas de vegetales, balanceados y frutas frescas se necesita semanalmente para alimentar a los animales herbívoros y omnívoros en Amaru.

4

kilómetros de senderos para recorridos están dispuestos en el Bioparque Amaru, que cuenta con una gran extensión de vegetación. Los turistas se demoran entre 3 y 4 horas en cubrir esta ruta.

20

años de vida institucional cumplirá Amaru Bioparque en octubre. Durante este tiempo ha rescatados miles de animales.

1.200

libras de carne de res se requiere a la semana para alimentar a los carnívoros, entre ellos: nueve leones, jaguares, pumas, cocodrilos, tortugas, cóndores, águilas.

200.000

dólares, es el presupuesto aproximado del auditorio para la conservación ambiental, que se construye gracias al apoyo de la empresa privada.

EL DETALLE

-Bioparque Amaru atiende a los turistas de 09:00 a 17:00, todos los días. La entrada cuesta 4 dólares para niños y 6, adultos, valor que ayuda a sostener el cuidado de animales y para mantener al equipo profesional que brinda soporte, conformado por más de 40 personas.