Atletas de Azuay entrenan con sus padres rumbo a los Juegos Nacionales Prejuveniles

Patricio Arias y Juan Molina precisan que cuando pasan de padres a entrenadores sus hijos no tienen preferencias sobre los demás.

atletismo Azuay
Patricio Arias (I) y Juan Molina (D) junto a sus hijos Romina y Anthony tras la última jornada del selectivo que se cumplió ayer en la pista Jefferson Pérez, en Miraflores. BST

Romina Arias y Anthony Molina fueron parte del selectivo provincial de atletismo que terminó el sábado 6 de julio en la pista inconclusa de Miraflores.

Sus padres Patricio Arias y Juan Molina son sus entrenadores y son docentes en las unidades educativas Bilingüe y Borja donde se forman académicamente. Pasan casi todo el día juntos. 

En la última jornada clasificatoria, Romina y Anthony pusieron las marcas mínimas para competir en salto con pértiga y 3.000 metros con obstáculos, respectivamente, durante los Juegos Nacionales Prejuveniles.

El evento se realizará el próximo mes en Los Ríos, aunque el atletismo se desarrollará en Guayas.

“Mi papá como entrenador es bastante estricto, serio. En casa es uno, en el entrenamiento es otro, pero nunca falta su cariño y motivación”, dice ‘Romi’.

Romina se encariñó más con la prueba al revisar videos de grandes garrochistas, en especial del sueco Armand Duplantis, actual poseedor del récord mundial con 6,24 metros.

“Es un sentimiento bastante simpático, pero se le trata igual que al resto, no tiene sus preferencias por ser la hija, más bien a veces uno es más estricto con ellos”, señala Patricio.

El profesor menciona que han tenido que buscar la manera de entrenar en lugares que no están adecuados para la práctica del salto con garrocha.

Convivencia casi 24/7 entre padres e hijos

“Es bonito tener al hijo practicando la misma disciplina donde uno es el entrenador, luego complicado porque es el convivir casi 24/7”, indica Juan Molina.

Lo que hace llevadera la relación es que ambos tienen claro su rol en el entrenamiento. Juan resalta la receptividad de su hijo en caso de un llamado de atención por no ejecutar bien un ejercicio.

“A veces puede generarse una ventaja sobre los demás deportistas porque me voy con él a la casa conversando sobre qué es lo que se puede mejorar en el entrenamiento»

«Pero, así como hay el lado positivo, también hay el negativo. A lo mejor no tuvimos un buen día de entrenamiento, le llamé la atención, se molestó, yo me molesté, y vamos a la casa tal vez en silencio”.

Anthony Molina fue el ganador en 3.000 con obstáculos durante la última jornada de competencias que se realizó en la pista de Miraflores. Foto Bolívar Sinchi

Más allá de las circunstancias, Juan es consciente que los momentos “son cortos, de 3, 4 años máximo, luego ellos hacen su carrera en la universidad y se deslindan del deporte»

«Por eso trato de disfrutar al máximo el hecho de que mi hijo practique el deporte que yo he practicado y al mismo tiempo tenga posibilidades de representar a la provincia”.

Anthony dice sentirse orgulloso de “seguir el legado” de su padre y de tenerlo en sus dos facetas.

“Es chévere porque no solo ve como entrenador sino también como padre… Cuando me da pereza entrenar los sábados, me hace levantar y me dice que tengo que cumplir la planificación”.