
Imágenes de una construcción en franco deterioro, basureros improvisados, cerramientos, huellas de fogatas, amontonamiento de material, construcciones rusticas, con un contundente pie de foto que dice “Pachamama abandonada y en ruinas…”, me hace llegar un entrañable amigo, integrante de un colectivo comunal que, desde hace algunos años, se preocupa por la conservación de este importante mirador, santuario andino de altura y complejo arqueológico con evidencias culturales cañari e inca.
Llegamos al lugar y constatamos el estado de deplorable abandono y deterioro en el que se encuentra, lo que fue, una linda moderna construcción en la Portada del Pachamama en la entrada a la meseta, edificación destinada a ser sede administrativa, centro de interpretación, museo, garita o algo por el estilo, levantado hace algunos años y que no llega a cumplir su destino, permaneciendo abandonado como, lastimosamente, se encuentra todo el entorno, muestra fehaciente del poco interés de las instituciones llamadas a su cuidado por el destino de este sitio cultural. Lamentable el deterioro del segmento del Camino del Inca en el ascenso al Pachamama, cubierto de matorral y basura que borran su empedrado clásico en otros tiempos nítido, armónico y distinguible a la distancia, así como también en su descenso a Borma en donde se ha intervenido limpiando la calzada a expensas de su trazado y empedrado original.
Sitio cultural emblemático del Azuay y Cañar por los vestigios arqueológicos localizados en su cima y el Camino del Inca; por ser parte del circuito montañoso, de miradores y santuarios andinos de altura que circunscriben el valle Cuenca y Azogues; por sus componentes paisajísticos y ambientales, lastimosamente descuidados y abandonados, cuando, desde el discurso oficial, se insiste en el rescate y puesta en valor de los bienes patrimoniales. “Pachamama abandonado y en ruinas…”, como se lamenta mi amigo Vicente Tello.