Personal de salud en indefensión

Las profecías por el vencimiento de las enfermedades en el siglo pasado y el que corre fueron posibles gracias al compromiso y sacrificio de los trabajadores de la salud, también por el surgimiento del Estado que tomó como su mayor responsabilidad a la salud y la educación y por el perfeccionamiento de la medicina privada y la fundación de entidades autónomas.

La creación de los hospitales regionales Vicente Corral Moscoso y José Carrasco Arteaga, fue un gran logro para la región en materia de salud y enfermedad. Su labor ha sido ponderada y el consecuente prestigio merecido, aun cuando por la espesa concurrencia, en pocos años comenzaron a ser cuestionados. Si hace muchos años ya no cubrieron la alta demanda de dolientes, ahora es peor.

Sus departamentos han llegado a abarrotarse de mórbidos, quienes pueden dar fe sobre el sacrificio del personal. Ellos son testigos de la tarea forzada que cumple el personal, inclusive más allá del tiempo reglamentario. Ahí una causa para que pocos se vuelven irritables, sin justificar la carencia de solidaridad, urbanidad cortesía. Entonces, es injusto que se denueste, llegando inclusive a vilipendiarlos, amenazarlos y demandarlos.

Para estos trabajadores no hay derechos humanos, sólo obligaciones. Quienes hemos sido agentes y dolientes a la vez, podemos dar fe del agotamiento físico y mental del personal, ahora extenuados hasta psicológicamente por actitudes malagradecidas. ¿Quiénes defienden a estos trabajadores ante tanta procacidad? ¿Existen derechos humanos para ellos y un bien entendido espíritu de cuerpo?

El personal está en indefensión y las autoridades hacen “mutis por el foro”, conminándolos a que se defiendan por su cuenta. Para este fin, tienen que erogar altas cantidades dinero a sus abogados y adquirir un seguro profesional, engordando así a las trasnacionales que encuentran en este campo su mejor cosecha.  

La reverencia y gratitud que se les ofrecía a los doctores en otros tiempos, han sido remplazadas por la insolencia y la intimidación de los favorecidos. Por cierto, los que cometen errores crasos deben estar en la mira de superiores y a los preceptos de instancias judiciales, claro está, no obstante, la ciudadanía debe saber que los médicos son humanos y merecen respeto, gratitud y respaldo al complejo trabajo que realizan.  

Las protestas de los dolientes y familiares deben dirigirse a quienes tienen la obligación de dotar de infraestructura y recursos humanos y medicinas, que en la actualidad son insuficientes en las instituciones aludidas.  (O)

CMV

Licenciada en Ciencias de la Información y Comunicación Social y Diplomado en Medio Impresos Experiencia como periodista y editora de suplementos. Es editora digital.

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