
Despertarse y escuchar que la primera noticia del día en los medios locales y nacionales, con despliegue de detalles –grabaciones, mensajes de texto, comunicados en las redes sociales, etc.–, es nada más y nada menos que los entretelones de un vergonzante episodio de la política nacional, cuyos personajes –los máximos líderes de la “revolución ciudadana”– se ven envueltos en violencia de género, es aterrador. Las conquistas logradas por las organizaciones de mujeres, dista mucho de la realidad y la cotidianidad con que debemos enfrentar la violencia estructural; más aún, cuando vemos que los problemas de género se han convertido en parte del discurso políticamente correcto y es usado para cubrir con nuevos velos la lacerante realidad ecuatoriana: la violencia contra las mujeres comienza en casa y se extiende a todos los niveles de la vida pública. Esta nueva escena no es sólo una “mancha más al tigre” porque salpique ya la malherida democracia ecuatoriana, sino es una preocupante muestra del poco sentido común de los medios a la hora de informar. No puede ser que escenas de esta naturaleza sea la prioridad informativa cuando vivimos un gravísimo estiaje en el Austro ecuatoriano y que ha llevado a declarar en estado de emergencia al sistema energético del país y a colocar a ciudades como Cuenca en literal peligro de desabastecimiento de agua. (O)