¡Nuestro Carnaval en la región austral es clásico por su gastronomía! De origen ancestral, el motepata se origina en la zona sur del país. Su nombre se deriva de la palabra “patazhca”, hibridación del quichua cañari, que significa “mote muy cocido”. Se creería que incluye alguna pata de animal, pero no, sus ingredientes son lomo de chancho, mote pelado, leche guisada con pepa de zambo o maní y un refrito muy gustoso con ajo, cebolla, comino y aceite de color, que dará el gusto a una rica sopa. Esta preparación, será el sustento de la gastronomía de estas fiestas, la misma que se complementará con los tradicionales tamales de harina de maíz y los clásicos dulces como los infaltables higos, el manjar de leche, el babaco, el membrillo, la guayaba, el tropezón de duraznos y el pucha-perro, combinación de capulí y durazno.
En la mesa del carnaval, no puede faltar el tradicional Zhumir pauteño, servido con una preparación de canela en rama, naranjilla y azúcar. La costumbre exige asentar con este licor, el exceso de grasa de la sopa y el dulce de tanto manjar, con un trago muy de la zona y claro, con el juego del Carnaval que, con agua y maicena ha precedido a la comida, con mayor deleite, un “fuerte pauteño” se requiere como indispensable en la mesa del Carnaval.
Sin embargo, se advirtió ahora, que el juego con agua, maicena y serpentinas ha disminuido ostensiblemente, aunque se mantiene la gastronomía en su más amplio esplendor.
¡Qué buenos los Carnavales y su riquísimo motepata! (O)