Sobrevivencia

Aurelio Maldonado Aguilar

Mucho hablé sobre la sobrevivencia del Ecuador en su ámbito político, que, sin ser retórico, llega a ser una verdad certera en caso de errar nuestra cercana votación. Sin embargo, hoy quiero decir algo sobre lo que es vital para el planeta y el hombre fundamentalmente, especie que siendo racional y, sin embargo, es el más grande depredador de recursos que el planeta nos regala y proporciona generosamente. La tempestad de horas atrás que cayó en Cuenca e inundó la gran mayoría de barrios y casas, fue un enfurecido chubasco pocas veces sentido. Un desequilibrio climático que desordena todo, tanto la vida ciudadana como y fundamentalmente la agraria, que necesita indispensablemente en su producción de alimentos, granos fundamentalmente, épocas de estío y lluvias, que junto con la luna ordenaban siembras y cosechas. Sufrimos una sequía de siete meses, donde no llovió una gota y todo se perdió y ahora desde unos pocos meses atrás, tenemos soleadas mañanas y en las tardes, casi obligatoriamente, chubascos que van convirtiendo los campos en fangales y tembladeras. Prácticamente nos encontramos en un desfase que no es normal ni natural y que nos fustiga con sus excesos tanto a nivel ciudadano, como de carreteras con derrumbes y deslaves en todo el ande, de por si inestable, que nos mantiene ya por poco incomunicados en el tránsito terrestre. Los embalses sufren por poca o mucha agua y por sedimentación que los vuelve difíciles de manejar para mantener energía. De allí los cortes inevitables que sufrimos y nos trastornó.

Mal que nos pese tendríamos que decir, que los disturbios climáticos mundiales son más horrendos y frecuentes, por la deforestación y el cambio obligado del planeta por nuestra humana conducta, cada vez más ansiosa de progreso, que si bien se empeña en darnos comodidad extrema, no toma muy en consideración, como se debería hacer, la salud del planeta, razonamiento que tendría que reforzarse en las mentes de todo ser viviente que al tomar individualmente conciencia y conductas  buenas y amables para el ecosistema, lograríamos equilibrarlo todo con mucha lucha y perseverancia, pues creo que pasamos ya, mucho tiempo atrás, la línea de medida de la  supervivencia razonable del planeta.

Volvámonos más respetuosos y entendamos que desde un desecho de basura doméstica y llegando a cosas graves como derrames petroleros y contaminación atómica, nos lleva al desastre en corto plazo. (O)

Dr. Aurelio Maldonado

Médico otorrinolaringólogo. Profesor universitario. Presidente de varias instituciones y de Congresos. Escritor.

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