Hace no mucho tiempo, participar de la conversación pública exigía disponer de un micrófono, una columna, un cargo o un espacio en televisión. Hoy basta un teléfono. Cualquier ciudadano puede intervenir, cuestionar, viralizar un contenido o impulsar una movilización en cuestión de horas. Nunca hubo tantas voces circulando al mismo tiempo, sin embargo, esa ampliación …


