Jefferson Pérez y los recuerdos que guarda de El Mercurio

Jefferson Pérez recuerda con emoción los recortes de Diario El Mercurio que acompañaron sus primeros pasos y sus grandes conquistas deportivas. Ismael Alvarado

Los recuerdos también cuentan historias. Para Jefferson Pérez, doble medallista olímpico en marcha, los recortes de Diario El Mercurio no son simples páginas guardadas, sino parte de una vida que comenzó a escribirse cuando todavía era un niño que recorría las calles de Cuenca vendiendo periódicos.

En el marco de los 102 años de este medio de comunicación, el marchista recordó con emoción cómo su nombre apareció por primera vez entre los resultados de una competencia nacional, en 1988. Era apenas una línea dentro de la delegación, pero para él significaba un paso importante. Después llegaron la fotografía de su medalla de oro en el Sudamericano y la portada tras su participación en el Mundial Juvenil de 1990.

Página de 1990, en la previa de la participación del marchista cuencano en el Mundial de Marcha en Bulgaria. EL MERCURIO

“Estos más de 100 años que tiene Diario El Mercurio no se miden por cuánto ha vendido o facturado, sino por cuánto ha influido en la vida de los ciudadanos”, reflexionó Pérez, quien reconoce en esas publicaciones una parte fundamental de su historia.

Una caja fuerte de emociones

El campeón olímpico de Atlanta 1996 y medallista de plata en Pekín 2008 conserva sus recortes junto a uniformes, medallas, condecoraciones y otros recuerdos. Los considera una riqueza emocional que el dinero no puede reemplazar.

Incluso tiene un consejo que recibió del ciclista ecuatoriano Mario Pons: cuando lleguen los momentos difíciles, mirar los reconocimientos y recordar todo lo que se ha conseguido para encontrar fuerzas y seguir adelante.

Pérez también guarda una fotografía publicada por El Mercurio en la que aparece junto a su madre y sus hermanos, cuando su familia vivía en un departamento rentado cerca de la Virgen de Bronce. Volver a verla le permitió revivir una etapa de su infancia y valorar los momentos que marcaron su camino.

Para el deportista, el papel de los medios va más allá de informar resultados. Recordó que, antes de su oro olímpico, la marcha era conocida por un grupo reducido de personas. Tras su victoria del 26 de julio de 1996, millones de ecuatorianos descubrieron esta disciplina gracias, en buena medida, a la cobertura periodística.

Por eso, considera que acompañar a los deportistas, contar sus historias y respaldarlos también en los tropiezos es una forma de apoyo. En ese recorrido, agradeció a quienes han formado parte de El Mercurio y han contribuido a registrar los logros del deporte azuayo.

Su deseo es que algún día se concrete un museo olímpico de las glorias deportivas de Azuay, donde los recortes y las medallas puedan compartir espacio y contar estas historias a las nuevas generaciones. Porque, como demuestra su propia trayectoria, una publicación puede ser mucho más que una noticia, puede convertirse en un recuerdo para toda la vida. (D)

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Ismael Alvarado

Ismael Alvarado

Licenciado en Ciencias de la Información y Comunicación Social con experiencia en coberturas deportivas de todas las disciplinas a nivel nacional. Producción y contenido para medios digitales.