Yaku Pérez: “No hay nada que celebrar, pero sí mucho que aprender”

El prefecto señala que la emergencia sanitaria deja grandes lecciones a la clase política

Yaku Pérez, prefecto del Azuay. Archivo El Mercurio..
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Por John Machado

¿Cuál considera es el panorama actual de la ciudad que conmemora su Fundación en medio de una pandemia?

No hay nada que celebrar, porque primero una ciudad no se funda 2 o 3 veces, la fundación la hicieron los cañaris con Guapondelig, por lo que debe ser más bien una fecha de profunda reflexión para olvidarnos de los odios y rencores, promulgar la unidad de los pueblos y sus autoridades y establecer en común un horizonte que nos cobije a todos.

Es importante no perder la esperanza de poder recuperar el rol histórico de una provincia con un pueblo que lejos de resentimientos de la invasión colonial tiene un sincretismo cultural y fruto de esa diversidad debemos fortalecernos y proyectarnos a un futuro promisorio, solidario y digno.

La sabiduría popular dice que cuando el pobre lava la ropa ese día llueve, Cuenca y el Azuay han estado históricamente abandonados en vialidad, en conectividad, peor si hablamos de nuevas universidades, del aporte al deporte y la cultura, y en ese contexto histórico se nos viene esta pandemia. Después de estas circunstancias quedará devastada nuestra ciudad y provincia.

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Tenemos además un Gobierno (Nacional) indolente, que no tiene horizonte ni brújula, con un Presidente ausente y un Vicepresidente en campaña. Estamos a la deriva, pero la fuerza del azuayo que se resiste a desmayar hará que se levante como el ave fénix y siempre habrá una luz de esperanza.

¿Cuáles considera que son las medidas en materia económica y social que deben cumplirse para salir de la eventual crisis que pueda derivar de la pandemia?

Hay que reactivar la economía pero no solamente pensando en la industria minera y en la gran industria de los agrocultivos, sino también en la agroecología.

La gran lección que debemos aprender es que no podemos ser indiferentes y agresores de la madre naturaleza, de la Pacha Mama, debemos ser profundamente respetuosos con la biodiversidad existente, con los bosques, los páramos, las fuentes de agua que bañan nuestra ciudad.

Si seguimos a este ritmo de una carrera vorágine, casi llevados por la locura, el ego, la acumulación y la explotación del hombre por el hombre, simplemente vamos camino al precipicio.

¿Cuál es su perspectiva sobre Cuenca para el segundo semestre de la pandemia?

En el segundo semestre no va a ser fácil recuperarnos, vamos a estar extremadamente golpeados con una crisis que nos va a azotar a la inmensa mayoría con más despidos de trabajadores, con más hambruna, más violencia.

Si el Gobierno no cesa en pagar la deuda externa, y si no dicta leyes que creen impuestos a quienes más tienen, en realidad no sabemos cómo vamos a salir de esta crisis

Debemos tener la sensibilidad de sintonizar con las necesidades de un pueblo que muere de hambre y la sabiduría de tener una gestión internacional de ayuda. Se debería reducir sueldos, el número de asambleístas, ministerios, la corrupción galopante del actual gobierno y los abusos del anterior.

Está prohibido volver al pasado, a la normalidad. Debemos ir a la complementariedad, prohibido el egoísmo sino la solidaridad, prohibido los rencores sino el construir desde abajo los sueños y las esperanzas, esta pandemia no nos va a derrotar. (JMM) (I)