El año 2020 empezó en Cuenca con multitudes ruidosas y coloridas. El 6 de enero, el clásico desfile de mascaradas puso el toque de humor y sátira. Y en febrero, el carnaval se vivió con una gran fiesta. Las imágenes de esos días representan la normalidad antes de la pandemia del coronavirus: con alegría intensa, sin distancia física, con máscaras por diversión y sin miedo.
Comparsa de mascaradas en enero. El Mercurio
Comparsa de mascaradas en enero. El Mercurio
Desfile de carnaval en febrero. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Comparsa de Carnaval en febrero. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Desde marzo, Cuenca se llenó de espacios vacíos. Las primeras restricciones nos obligaron a quedarnos en casa, a cerrar las escuelas, mercados, iglesias bares, restaurantes, centros de entretenimiento, comercios, canchas, terminales… una lista interminable.
Las calles de Cuenca se vaciaron en marzo luego de la declaratoria de emergencia. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Las calles de Cuenca se vaciaron en marzo luego de la declaratoria de emergencia. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Las calles de Cuenca se vaciaron en marzo luego de la declaratoria de emergencia. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Las calles de Cuenca se vaciaron en marzo luego de la declaratoria de emergencia. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Una ambulancia recorre una calle céntrica de Cuenca. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Cerrado por prevención
La Plaza de las Flores. Foto tomada el 18 de marzo del 2020, dos días después de la declaratoria de emergencia. Xavier Caivinagua/El Mercurio
La Plaza de las Flores. Foto tomada el 1 de abril del 2020, dos días después de la declaratoria de emergencia. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Mercados vacíos y cerrados. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Mercados vacíos y cerrados. Xavier Caivinagua/El Mercurio
La Terminal Terrestre de Cuenca en las primeras semanas de marzo. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Las iglesias también cerraron sus puertas. Caivinagua/El Mercurio
Los parques se vaciaron. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Las oficinas públicas quedaron vacías y empezó el teletrabajo. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Los comercios tuvieron que cerrar y adaptarse a nuevas formas de distribución. Xavier Caivinagua/El Mercurio
También empezamos a vernos diferentes: llevando mascarilla, trajes de bioseguridad, a ubicarnos a un metro o dos de distancia, a poner una barrera física con los más queridos para cuidarnos.
Algunos ciudadanos empezaron a usar trajes de bioseguridad. Xavier Caivinagua/El Mercurio
La toma de temperatura se volvió obligatoria en los establecimientos comerciales. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Al principio, las medidas eran muy estrictas y en los espacios de uso público incluso desinfectaban a las personas. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Fumigación en los buses urbanos. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Al principio, las medidas eran muy estrictas y en los espacios de uso público incluso desinfectaban a las personas. Xavier Caivinagua/El Mercurio
En Semana Santa no se pudo llevar a cabo la tradicional misa del día viernes, este fue el acto que se desarrolló en su lugar. Al principio, las medidas eran muy estrictas y en los espacios de uso público incluso desinfectaban a las personas. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Los días después del encierro
En mayo las medidas que regían para enfrentar la pandemia empezaron a flexibilizarse. La última semana de ese mes el sector productivo de Cuenca volvió a trabajar, de forma progresiva. Y poco a poco las calles empezaban a llenarse nuevamente de gente y vehículos. Los comercios volvieron a abrirse, la gente volvió a trabajar, a salir, algunos a abrazarse, incluso a casarse. Estas son las imágenes más recientes del año que concluye:
En mayo, hubo movilizaciones en contra del recorte al presupuesto universitario. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Los primeros meses de la pandemia, los mercados lucían vacíos por temor al contagio. Poco a poco empezaron a llenarse de compradores. Xavier Caivinagua/El Mercurio
El tranvía se convirtió en una alternativa práctica para transportarse luego del confinamiento. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Los empresarios empezaron a adpatar sus negocios y establecimientos a la realidad de la pandemia. En el hotel Zahir instalaron domos de cristal para mantener el aislamiento. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Los estadios de fútbol no volvieron a llenarse este año luego de marzo. Xavier Caivinagua/El Mercurio
El sector productivo volvió a trabajar progresivamente desde mayo. Xavier Caivinagua/El Mercurio
El centro volvió a lucir lleno de vida, pero con medidas de seguridad. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Una pareja de recién casados, el pasado 28 de octubre. Xavier Caivinagua/El Mercurio
Los parques se convirtieron en un lugar para despejarse tras el encierro. Xavier Caivinagua/El Mercurio