
La generación de los años 50 y un poco más, son aquellos caballeros y damas que de forma silenciosa se están marchando. ¿Se podrá sustituirlos? o nos resignamos a reconocer que fueron y los que quedan, son una generación única porque se caracterizan por sus valores y cualidades positivas.
Se les atribuye la cualidad de la amabilidad, responsabilidad, educación, cortesía, el saber escuchar y respetar a sus mayores. No todos tuvieron la oportunidad de ser profesionales porque apenas alcanzaron la primaria y la secundaria y aun así podrían darnos cátedras de educación y caballerosidad a unos cuantos de nosotros que vemos la cara y estamos olvidando la importancia del saludo.
A ellos jamás se les hubiera pasado la idea de hacerse los dormidos para no dar el asiento a una persona de la tercera edad, o a una mujer embarazada. Para esta generación elegante es elemental cuidar y guardar la honra de la familia y de la sociedad. De allí que evidenciaban profundo respeto a los Profesores, a sus padres, tíos y personas mayores a ellos. Jamás se le hubiera ocurrido decir: “que más profe”. “habla viejo”, “estas fuera de onda ruca”.
No les faltaba el “Buenos días”, “Tenga la bondad”, “Que gusto verlo”, “Por favor”, “Gracias, muy amable”, “Disculpe la molestia”, “Buen provecho”, porque así fueron formados y educados. En las calles de cualquier ciudad saludaban sin necesidad de conocer a la gente que pasaba. La generación de los 50 son aquellos seres humanos que entendieron lo valioso de honrar y amar a sus mayores sin importar que sean borrachos y cascarrabias.
Son parte de esa edición limitada, en la que no había seguro social privado, su mayor diversión era el juego en la calle, de los que tuvieron tres meses de vacaciones y al crecer optaron por vestir elegantes. Sean profesionales, artesanos u obreros caminaban elegantes y limpios. En los varones por ejemplo no faltaba el pantalón de tela, la camisa, el chaleco de lana, el saco o chompa, el bastón y un sombrero (de paja toquilla, paño o gabardina).
Son de la generación de los que sabían enamorar porque entendieron a plenitud la frase “verbo mata galán”, de los que tenían oficio o trabajo porque jamás fueron mantenidos.
Poco a poco van pasando a la historia como esa generación extraordinaria por ser una generación humana, llena de valores y muy elegantes. En lo personal extraño tanto a estos seres humanos de la generación elegante porque hablar con ellos es realmente un placer.
Concluyo diciendo que no todos pueden llamarse Señores o Señoras. (O)