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Expresiones reprochables

De la frase “no importa que roben con tal que hagan obras”, pasamos a la expresada por un expresidente de la República, quien dijo que “las coimas son un acuerdo entre privados” y que no perjudican al Estado, llegamos a la dicha por una asambleísta: “Si roben, roben bien, justifiquen bien, pero, no se dejen ver las cosas, compañeros”.

Más allá de las aclaraciones o de decir que la frase fue sacada de contexto y expandida por la red digital y, como siempre, de culpar a la prensa, semejante expresión espeluzna, repugna y hasta revela el bajo nivel de cierta clase política.

Una burda justificación se enraíza en Ecuador cuando alguien comete desaguisados de fondo al expresar lo que piensa, sobre todo en el ámbito político. “Me han descontextualizado”, dicen.

Ahora, por la frase de la asambleísta, sus compañeros señalan que responde a un problema de interpretación por tratarse de una persona kichwahablante.

Pedir que ella aclare lo que está más claro que la luz del día, que se confundió con el idioma, y que le sacaron de contexto, son recursos que sobran.

Lo correcto sería asumir el error, ofrecer las debidas disculpas, y que el movimiento político a la que ella pertenece contribuya a que en la Asamblea responda ante el Comité de Ética y en otras instancias legislativas.

Ese movimiento, en su justo derecho, igual procedería si la repudiable insinuación a robar y a esconder bien lo robado la hubiera expresado un legislador de otra tienda política. A lo mejor hasta exigiría que sea echado de la Asamblea.

Está en juego la credibilidad y la confianza tanto de la legisladora cuanto, de su movimiento, uno de cuyos principios básicos es, precisamente, no robar.

La corrupción que asola al país, ahora más sofisticada, más las intervenciones públicas turbias, contribuye a que la gente pierda la fe no solo en los políticos sino en la política como ciencia.

A ciertos políticos vale recordarles que “el hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios”; o lo dicho por Carlos V: “Quien no sabe callar no sabe gobernar”.

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