Solución parcial a vía

Publicidad

En el país, así como no se afrontan a fondo los grandes temas nacionales, tampoco se toman soluciones en firme ante problemas de similar envergadura.

En vialidad, al referirnos a la historia, a los hechos, a las inversiones, a las ejecutorias, una cosa es el norte del país y algunas provincias de la Costa.

Otra, y muy distinta, es el sur, concretamente el Austro, y dentro de esta zona geográfica, las provincias de Azuay y Cañar.

La reciente visita del ministro de Transporte y Obras Públicas, Darío Herrera, es desalentadora por decir lo menos.

Él viajó por la vía Cuenca-Girón-Pasaje, la de más alto tráfico vehicular, después de la Cuenca-Molleturo-El Empalme.

publicidad

Habrá constatado el deterioro de la calzada, el poder destructivo de derrumbes y hundimientos a causa de fallas geológicas, la falta de mantenimiento, la nula señalización, el peligro de viajar. En fin.

Las vías del Ecuador están entre las más lentas del mundo. No favorecen la rápida fluidez vehicular, cuya incidencia debe medirse en términos económicos. Si lo hicieran, los resultados revelarían millonarias pérdidas. 

En semejante calificación no asomaría nunca la vía Cuenca-Girón-Pasaje. El Estado como tal, igual los Gobiernos de turno, deben avergonzarse de tenerla bajo su competencia.

El ministro anuncia la inversión por USD 1,4 millones para construir una variante en el kilómetro 39. Aspiran a “recuperar” un tramo de 80 metros. ¿Y el resto de “puntos críticos”, 28 según lo reconoce el mismo secretario de Estado, si bien son muchos más?

Solo intervenir en un tramo equivale a querer curar una herida en un cuerpo totalmente lacerado. Si lo hecho por Asfaltar EP, contratada por el MTOP hace menos de un año, resultó un fracaso, en nada garantizará la nueva obra para la fluidez del tráfico vehicular.

Profesionales locales lo dijeron no hace mucho tiempo: la vía debe replantearse casi del todo; la actual ya no da para más.

Azuay no requiere de soluciones tibias; al apuro. Es momento de hablar de cosas grandes, ¿o la provincia no se merece?