
España constituye un destino, altamente atractivo para el turismo, especialmente cuando el enlace histórico y cultural está determinado por los lazos de conquista y de herencia, sostenida por siglos de vinculación, definidos por raza, lengua, religión, educación, costumbres y hasta por preferencias.
Nuestra historia se ancla en 1492 con el descubrimiento de América, empresa asumida por los Reyes Católicos, Fernando e Isabel y ejecutada por Cristóbal Colón y sus compañeros. Encontrar la oportunidad de recorrer tierras ibéricas, permite constatar, paso a paso, los lineamientos ya registrados.
Un tema sustancial es el de la Religión Católica y la construcción de grandes catedrales y basílicas, como se contemplan en Sevilla, Málaga, en la Almudena de Madrid, en Nuestra Señora del Pilar, en Toledo y en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, entre las 96 iglesias españolas que exhiben esta categoría.
En la Semana Santa, la religiosidad de las personas es de tanto vigor que, se traduce en el momento de fortalecer el contacto con la Iglesia y expresar la fe en servicios religiosos y procesiones a lo largo y ancho de toda España.
Cabe destacar adicionalmente, que la cultura mudéjar habla de ocho siglos de permanencia en la península ibérica y se constata que, la arquitectura y las expresiones ornamentales a través de su floreciente producción cerámica, se trasluce y se recrea, con enorme encanto, en los distintos pueblos andaluces. El Alhambra en Granada, el Real Alcázar en Sevilla, la mezquita en Córdova, el Alcazaba en Málaga son ejemplos del esplendor arquitectónico de los árabes y con ellos y su cultura, el atractivo turístico se potencia de manera sustancial.
Las tierras ibéricas se constituyen en lugares de enorme atractivo turístico y en la Semana Mayor, se redobla esta atracción. ¡España es un país digno de una y muchas visitas! (O)