Los renglones que vienen se pegan a la tierra, tienen raíces adentradas en nuestro suelo. Pocas semanas nos separan de la elección presidencial. Ecuador está alerta. No se trata de dos candidatos con sentimientos patrios semejantes. Los dos presidenciables están en bandos opuestos y obedecen a motivaciones antagónicas. Ecuador se juega su futuro. O formamos parte del sistema de gobierno de México o de Venezuela, o triunfa un candidato demócrata con un programa oportuno para sanear males, prevenir distorsiones de nuestra vida democrática y retornar a la vigencia de los principios morales que nos enseñaron nuestros padres y que nos inculcaron en nuestras escuelas. El destino de Ecuador es la libertad, el trabajo, el progreso, la paz, la fe, la concordia. Conseguirlo o perderlo, quizá para siempre, es hoy responsabilidad de jóvenes, adultos mayores y … también de los mayores ya ancianos, porque para todos Ecuador sigue siendo la madre patria.
¿Por qué esta larga introducción para motivar obligaciones y deberes ciudadanos? Espero ser lo suficientemente claro. JUGADA MAESTRA es el título de este trabajo, escrito exclusivamente para EL MERCURIO. Les voy a indicar el por qué: muy curioso, oportuno y atinado.
La SEGUNDA VUELTA será el domingo trece de abril: en ese día se festeja en Ecuador, con bombos y platillos, el DÍA DEL MAESTRO ECUATORIANO. Es por esto que quiero insistir en que los resultados de dichas elecciones será una “jugada maestra” porque en ese día veremos los resultados de quienes anhelamos vivir en paz y educar a la niñez y juventud en los principios básicos del bienestar social; ese día sabremos cuántos supieron votar por una opción que asegure días de libertad y bienestar de nuestras comunidades. En ese día también los mayores y los ancianos daremos una cátedra de amor al presente y futuro del país. La jornada del Día del maestro ecuatoriano será un pretexto para tomar en serio nuestras obligaciones cívicas.
Mientras los nonagenarios, un poco más un poco menos, empezamos a preparar maletas para despedirnos de este Ecuador maravilloso, en este TRECE DE ABRIL, seremos un grupo significativo de votantes, de personas que dejaron sus achaques en casa y optaron por fortalecer los basamentos de nuestra identidad nacional.
“Si no aman a su patria no les creo que lleguen a amar a Jesús y a su Dios”, dice el papa Francisco. Ser o no ser, sin medias tintas. (O)