El fantasma de la corrupción

Durante el año y medio de gestión del actual mandatario, Daniel Noboa, las críticas han girado en torno a la improvisación en la toma de decisiones, la falta de precisión en ciertas declaraciones y los limitados resultados de programas emblemáticos como el Plan Fénix. Sin embargo, hasta ahora, la corrupción no había sido un eje central del debate en su gobierno. Eso parece estar cambiando.

Las denuncias recientes, tanto en la Asamblea Nacional como en la Fiscalía, ponen en entredicho la reputación del gobierno de ADN, que ahora se verá obligado a modificar su estrategia para enfocarse en la defensa frente a estas acusaciones.

Es fundamental que todos los implicados en el escándalo de la comercialización de combustible sean investigados con rigor y transparencia. La Fiscalía debe actuar sin sesgos, sin importar si la empresa involucrada está vinculada con un alcalde o con el hermano del Presidente. Asimismo, la adquisición de chalecos y cascos para las Fuerzas Armadas no puede generar dudas. En este caso, el informe presentado por el Ejército debe ser objeto de una investigación independiente y exhaustiva. Si se detecta irregularidades en algún ministerio u oficina pública, los responsables deben ser sancionados con todo el peso de la ley.

Las sospechas también alcanzan al Ministerio de Energía, donde la falta de transparencia en procesos contractuales sigue generando críticas. El caso Progen continúa sin esclarecerse: ¿los motores están en funcionamiento? Y si no es así, ¿se han ejecutado las garantías? Se trata de alrededor de 100 millones de dólares bajo sospecha. Aún más inquietante es lo que rodea la concesión del campo Sacha, una decisión que parece haber desencadenado la salida de funcionarios tanto en el Ministerio de Finanzas como en Petroecuador. Ejecutivos que, al no alinearse con ciertas decisiones, fueron removidos de sus cargos. ¿Qué hay detrás de estas urgencias?

El fantasma de la corrupción, que hasta ahora parecía ajeno a este gobierno, ha comenzado a recorrer los pasillos del poder. Y todo indica que, por más novedosa que sea la estética, las viejas prácticas persisten.

REM

REDACCION EL MERCURIO

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