La música es el alma del carnaval en Ecuador, marcando el ritmo de la celebración y reflejando la identidad cultural de cada región. En Cuenca, el carnaval está acompañado por tonadas tradicionales y pasacalles, cuya influencia andina evoca nostalgia y alegría. Estas melodías, interpretadas por bandas de pueblo, conectan generaciones y conservan el patrimonio cultural.
Sin embargo, la evolución de los gustos musicales ha introducido ritmos modernos como la tecnocumbia y el reguetón, especialmente entre los jóvenes. Esta adaptación ha generado un choque cultural entre quienes defienden la música tradicional y quienes prefieren las influencias contemporáneas.
En otras ciudades como Guaranda, las coplas pícaras, interpretadas con guitarra y bombo, resaltan un folclore más festivo y desenfadado. Por otro lado, en Ambato, la música tiene un tono más solemne y cultural, acompañando desfiles de flores y frutas con bandas sinfónicas y presentaciones artísticas.
Estos contrastes musicales no solo evidencian las diferencias regionales, sino también la evolución de una tradición que, sin perder su esencia, se adapta a los tiempos modernos. La música del carnaval, en sus múltiples formas, continúa siendo un símbolo de identidad y celebración.
Cuando se tiende a homogenizar la cultura, es vital preservar los sonidos que definen nuestras raíces. La fusión de ritmos modernos y tradicionales puede ser una oportunidad para enriquecer nuestra identidad musical, siempre y cuando no se pierda el respeto por lo ancestral. La clave está en mantener viva la esencia del carnaval, siendo así, ¡que viva el buen aguardiente, la buena mojada y el buen polvo! (O)