
Las infecciones de oído también pueden aumentar durante en el invierno, sobre todo cuando el frío y los cambios bruscos de temperatura debilitan el sistema inmunológico y facilitan la propagación de virus que afectan las vías respiratorias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.500 millones de personas viven con algún grado de deficiencia auditiva, y se espera que esta cifra continúe creciendo en las próximas décadas. «Las condiciones típicas de esta temporada, como el viento gélido y los resfriados, incrementan el riesgo de inflamación en el oído medio, derivando en otitis y otras dolencias que impactan la calidad de vida», explica Ariana Araujo, audioprotesista de GAES.
Expertos confirman que las bajas temperaturas y la alta incidencia de gripes favorecen la aparición de problemas en el conducto auditivo, ya que la conexión entre la nariz, la boca y los oídos facilita la propagación de gérmenes. En este sentido, los especialistas explican cómo determinadas situaciones propias del invierno pueden desencadenar problemas auditivos, así como recomendaciones para prevenirlos:
- Bajas temperaturas y vientos: El frío intenso y las ráfagas de aire helado tienden a irritar el conducto auditivo externo. Esta exposición prolongada puede resecar la piel interna del oído, lo que provoca molestias, picor y una mayor vulnerabilidad ante bacterias u hongos. En casos más avanzados, pueden aparecer inflamaciones persistentes que deriven en otitis externa o dolor agudo, empeorando si manipulamos el pabellón auricular de forma inadecuada.
- Cambios bruscos de temperatura: Pasar de un entorno muy cálido a uno muy frío de manera frecuente supone un estrés constante para el sistema respiratorio y el canal auditivo. Estos contrastes térmicos influyen en la forma en que se drena la mucosidad y en la ventilación del oído medio, aumentando el riesgo de desarrollar otitis o cuadros de dolor.
- Lluvias e inclemencias del tiempo: Durante el invierno también son comunes las precipitaciones y la elevada humedad ambiental. La exposición a la lluvia sin proteger las orejas puede incrementar la humedad en el conducto auditivo y predisponer a infecciones si no se secan los oídos de manera adecuada al llegar a casa.
Recomendaciones para cuidar los oídos en época de invierno
La prevención es clave para reducir la incidencia. Algunas recomendaciones incluyen:
- Evitar contagios gripales: Reforzar la higiene de las manos y evitar el contacto cercano con personas resfriadas o con gripe. Recordar que cualquier proceso infeccioso en las vías respiratorias altas puede derivar en una molestia auditiva.
- Secar bien los oídos: Tras la ducha o al mojarse por la lluvia, secar cuidadosamente la parte externa de los oídos con una toalla suave. No introducir objetos en el canal auditivo, ya que podría dañarse el tímpano o favorecer la entrada de bacterias.
- Mantener revisiones auditivas periódicas: Pasar largos periodos en la playa o en el agua puede provocar a veces problemas inadvertidos en los oídos. Es aconsejable acudir a una evaluación auditiva al menos una vez al año para prevenir complicaciones.
La difusión de información clara y el fomento de prácticas saludables son esenciales para prevenir las complicaciones auditivas propias del invierno. En respuesta a ello, GAES ha fortalecido sus jornadas de salud auditiva en centros comerciales junto a DK, lo que permitió detectar que más del 27% de las personas evaluadas presentaban algún grado de pérdida de audición durante el 2024. Estos datos evidencian la urgencia de combinar educación preventiva con atención médica especializada y accesible.