La IA (la inteligencia Artificial) se lo considera que mejoraría la gestión de energías renovables y sus prácticas agrícolas; sin embargo, ante la gran demanda energética presenta serias preocupaciones para el medio ambiente.
La lucha contra el cambio climático la IA tiene un potencial para ayudar a mitigar el cambio climático, incluyendo la optimización de fuentes de energía renovable, como la energía solar y eolítica; reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, su aplicación plantea desafíos ambientales significativos, puesto que su uso excesivo de recurso puede intensificar los problemas ambientales.
En el sector agrícola donde el IA permitiría una gestión más sostenible de los recursos, a través de la recopilación y análisis de datos: clima, suelo y el estado o fase de los cultivos, para ajustar el uso del agua y de pesticidas, disminuyendo el impacto ambiental en la agricultura, como una herramienta valiosa para un mundo agrícola más sostenible.
A medida que avanza el uso del IA en todos los campos, los centros de datos que almacenan y procesan las informaciones, la IA utiliza inmensas cantidades de energía y agua. Un centro de datos consume un promedio de energía para abastecer aproximadamente a 50.000 hogares al año. Este tipo de instalaciones también dependen del agua para enfriar sus servidores, y se estima el consumo de los centros de datos en más de mil millones de galones al año, afectando el abastecimiento en regiones ya afectadas por sequias.
Según expertos a medida que se incrementa la cantidad de modelos del lenguaje a gran escala como ChatGPT, la demanda energética y el consumo de agua de los centros de datos se disparan, intensificando el impacto ambiental. Nuestro siglo nuclear. (O)