¿Cómo votar?

José Chalco Salgado

Para el próximo domingo. Con dos premisas de arranque. 1. No es un país -ajeno- el que se juega su futuro. Es usted, sus hijos, sus nietos, sus amigos y su barrio. Mejor si se abstrae de la molestia que generan los errores y política diaria. Más sesudez y proyección. 2. Pues, sí es una decisión de blanco o negro. Indiscutible. Los indicativos son determinantes y no aguantan mayor duda. Quiero decir, hay señales. Miremos.

El mundo ha cambiado. Las fuerzas económicas, sociales y las preocupaciones de la humanidad. No es la dinámica global de hace 20 años. Yo diría, ni la de hace un año. Hay profundos retos. Mientras en Estados y procesos de integración se piensa en desarrollo tecnológico, inteligencia artificial, inversión y nuevos empleos a jóvenes -con cuidando a la naturaleza y reafirmando el progreso homogéneo-; en Ecuador, estamos -seguimos- pasando un tiempo electoral en donde aún hay discursos (de una opción presidencial) para acercarnos hacia las dictaduras de Nicaragua o Venezuela. ¿Se da cuenta lo reducido y riesgoso?

Veamos. Los hermanos venezolanos están en cada esquina y barrio de nuestro país. No es una migración que no vemos. Seamos serios. Usted no sale de su país para trabajar de cualquier forma en otro, porque sí. ¿Se ha preguntado las razones? ¿Será por su realidad económica? ¿Habrá represión desde el Gobierno (con fuerza pública tomada)? ¿Se incrementaría la delincuencia? Es más. Se ha preguntado ¿por qué en esa histórica ola migratoria, hoy, el Ecuador es el Estado escogido para quedarse? ¿Será el dólar? ¿Del país que huyen se respetan sentencias, libertades, derechos?

Durante la inestabilidad que el Ecuador ha tenido, hay algo que ha mantenido popularidad en la oscuridad de dictadores y pésimos gobernantes -que hemos tenido-: el dólar. Más popular que la propia selección de fútbol que a veces no cobra bien sus pénales. Venezuela, Nicaragua o Cuba, no van a proveer dólares. En sus Estados hay devaluación e inflación. Ni siquiera existe posibilidad real de empleo por la ausencia de emprendimientos, empresa e industria. La inseguridad crece y la gente huye.

Las libertades en la enseñanza, la posibilidad de estudiar la carrera que uno sueña, la expresión del arte y opinión sin restricciones, el cuestionamiento a los gobernantes y el caerse y levantarse, es posible en democracia. No en dictaduras. Los jueces pueden ser controlados y limitados cuando hay independencia y funcionamiento de las instituciones, no en la subordinación a un régimen que no se va.

No se olvide. Los derechos y libertades no son una conquista reposada. Se defienden todos los días, porque se pierden en cualquier momento. ¿Cómo votar? Clarito está. (O)

@jchalco

Dr. José Chalco

Doctor Ph.D. en Derecho, Magister en Derecho Constitucional. Abogado de los Tribunales de Justicia de la República. Profesor Titular de Derecho Constitucional en la Universidad del Azuay. Profesor de posgrado.

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