En tiempos de Mundial, el fútbol no solo se vive en la cancha o frente a una pantalla. También se siente en la memoria, en los objetos que guardan historias y en las manos de quienes deciden preservar la esencia del juego. En Cuenca, esa pasión la tiene Marcelo Solórzano, diseñador y fotógrafo vinculado al …
Marcelo Solórzano, el cuencano que guarda los mundiales balón por balón

En tiempos de Mundial, el fútbol no solo se vive en la cancha o frente a una pantalla. También se siente en la memoria, en los objetos que guardan historias y en las manos de quienes deciden preservar la esencia del juego. En Cuenca, esa pasión la tiene Marcelo Solórzano, diseñador y fotógrafo vinculado al fútbol y, sobre todo, coleccionista y amante del rey de los deportes.
Su afición no nació de la noche a la mañana. Viene de casa, de herencias familiares. “Yo creo que todo empieza por mi papá y por mi abuelo paterno. Tengo recuerdos de que me llevaban a entrenamientos, de estar siempre cerca del fútbol”, cuenta Marcelo, mientras observa con detenimiento una de las piezas más especiales de su colección.
El punto de quiebre llegó con los álbumes del Mundial. “El primero que recuerdo claramente es el de Alemania 2006. Mi papá llegó un día con el cromo de Ronaldinho, que era el más difícil de conseguir. Me lo había comprado en el centro y desde ahí empezó todo”, recuerda. Ese gesto sencillo encendió una chispa que con el tiempo se transformó en una pasión perfeccionista.
Primero fueron los álbumes, luego las camisetas. En paralelo, nació otro vínculo fuerte: el Deportivo Cuenca. Marcelo no solo colecciona camisetas del club, también ha sido parte de su identidad visual como diseñador.
“También comencé a guardar camisetas de ciertos jugadores específicos. Ya con más conciencia, todo tomó otro sentido”, explica.
Aunque tenía camisetas desde el 2002, fue a partir del 2020, en plena pandemia, cuando el coleccionismo tomó forma definitiva. “Ahí empecé a comprar por Facebook, Marketplace, Mercado Libre… uno empieza a buscar, a comparar, a valorar las piezas”, relata.
Comienza la colección
Este año, sin embargo, decidió dar un nuevo paso: los balones de los Mundiales. No cualquier balón, sino una colección especial que resume décadas de historia. “Cuando era niño tenía las pelotas, pero eran para jugar. Terminaban hecha pedazos. No había esa noción de conservarlas. Ahora, con otra mentalidad, uno reflexiona y quiere guardarlas para el futuro”.
La joya de su colección llegó hace pocas semanas. Una caja especial de Adidas que reúne 15 mini balones oficiales, desde México 1970 (Telstar) hasta el Mundial de este año, todos a escala reducida, fieles en diseño y detalle.
El aviso llegó casi por casualidad. “Un amigo fue a Adidas y dejó su número. Yo ya había visto en internet que iba a salir esta caja. Un día le llamaron para avisarle que ya había llegado y enseguida me contactó. Fue inmediato”, relata.
La experiencia de abrirla fue, para Marcelo, casi un ritual. “Estaba desesperado por llegar a la casa. Veía videos y no podía creer el nivel de detalle. Cuando los tienes en las manos es otra cosa. Empiezas a fijarte en los diseños”, confiesa.
La evolución es lo que más lo cautiva. “Hasta antes del 98, los balones eran casi monocromáticos, blanco y negro. Desde Francia 98 empiezan los colores: azul, rojo, luego las variaciones, hasta llegar a los neones del Mundial anterior. Cada balón cuenta una época”, analiza.
Más que objetos, para Marcelo estos balones son cápsulas de memoria. Representan finales, goles, ídolos, estilos de juego y momentos que marcaron generaciones. En un año mundialista, su colección se convierte en un puente entre el pasado y el presente, entre la nostalgia y la emoción vigente.
Para el cuencano, el recorrido de su colección también mira hacia adelante. Entre los balones que más expectativa le generan está el del Mundial 2026, una cita histórica que se jugará en tres países y que, según comenta, marca una nueva etapa en el diseño.
“Uno ya se da cuenta que el balón no es solo para jugar, es parte de la identidad del torneo”, reflexiona. (D)
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