La salud de Cristian Zamora

De cómo evolucione su estado de salud dependerá si el alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, retoma o no sus funciones dentro de cinco meses.
Zamora está suspendido de sus derechos políticos durante seis meses por resolución del Tribunal Contencioso Electoral, que coincidió con la época preelectoral. Él aspiraba a ser reelecto.
Zamora, a través de un video difundido en sus redes sociales y luego ampliamente reproducido, informó sobre su estado de salud crítico, a cuyas alertas emitidas por su organismo hacía un año no les dio crédito.
Su tono de voz, su semblante, sus confesiones sobre la gravedad de la enfermedad que le afecta, revelan que su situación, no solo física, sino emocional, es preocupante.
Sincerándose a sí mismo, hablándole a la ciudad con la verdad, ha dicho que su regreso a la alcaldía dependerá de la sugerencia de sus médicos.
Dado que la recuperación es lenta, es posible que el regreso sea solo por dos meses, en cuyo caso, como dijo, no tendría sentido reasumir sus funciones.
Su periodo vencerá en mayo de 2027; la suspensión a mediados de diciembre de 2026.
Ante todo está la vida. Nadie escapa a un quebranto de la salud, leve o fulminante.
Abogamos por su total recuperación, independientemente de si eso le permite reasumir o no el cargo que le confió parte del electorado del cantón.
Excepto quienes creen tener coraza para nunca enfermarse, para solazarse con el dolor ajeno y “hacer leña del árbol caído”, en suma, que no tienen ni siquiera un atisbo de humanidad, no querrán que eso ocurra.
Las diferencias políticas, aun los odios, muchos de ellos nacidos por la intemperancia o el afán de protagonismo, de revanchismo, no tienen por qué, aprovechando las redes sociales, desfogarse cual cloaca de aguas pudibundas.
La historia, el mejor juez, con el pasar del tiempo, ubicará a Cristian Zamora en el lugar que le corresponde tras su ejercicio de la alcaldía. Igual a sus detractores.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO