Cada vez son más los afluentes que están alimentando la poderosa corriente del Quinto Río, y su influencia ya se deja sentir en todos aquellos territorios de las diferentes regiones del país también amenazados por la política ecocida del gobierno de Daniel Noboa. Quienes han intentado disminuir su sentido simbólico y la esencia política del Quinto Río de Cuenca pronto vieron socavados sus argumentos. Esta corriente ciudadana no tiene dueños, la defensa del agua no puede ser usada como oferta de campaña y menos aún como moneda de intercambio de favores partidistas. Seguiremos inundando las calles hasta que se revoquen las concesiones mineras en Quimsacocha y en todo el Macizo del Cajas como fue el mandato popular. Tomamos una decisión. Debe ser obedecida. No queremos más engaños. La corriente de ese inmenso río de corazones latiendo por la vida, mira hacia otros horizontes, fluye hacia una ética de la vida que reconoce la interdependencia con todos los seres vivos, que cuida y protege nuestra “Casa Común” y que se sustenta en el cultivo de la dignidad humana. Escribo este artículo horas antes de convertirme en una gota más del Quinto Río. No importa cómo estuvo su caudal, ya conocen de sus crecidas. Los números jamás medirán la fuerza y el espíritu del agua, jamás sentirán el poder y el latido de su llamado. Soy el Quinto Río. (O)




