Indolencia

En días pasados, Carondelet amaneció convertido en fortín: vallas metálicas, tanquetas y cientos de policías cercaron el centro histórico de Quito ante la protesta de pacientes renales. Un mandatario que se atrinchera tras fusiles para esquivar su responsabilidad frente a ciudadanos con enfermedades catastróficas exhibe su indolencia y su incapacidad. A la Plaza Grande llegaron personas en sillas de ruedas, conectadas a catéteres, acompañadas de familiares y médicos. ¿A qué le teme Daniel Noboa? Ellos sólo piden no morir por la suspensión de sus tratamientos, que se cumplan sus derechos. Escenas como estas se repiten en varias ciudades del país. La crueldad y el silencio del gobierno hieren, ofenden. ¿Por qué no abre canales técnicos con el Ministerio de Salud y el IESS para resolver la deuda millonaria con las clínicas de diálisis? La información contradictoria y opaca, esencia de su narrativa, juega de manera infame con el tiempo y la vida de miles de ecuatorianos; todos sabemos que la salud no puede esperar. En un país donde la salud se militariza y la independencia de los poderes del Estado se ha roto, aunque su gobernante intente mantener su fachada demócrata, se comporta como un proto dictador. La democracia ecuatoriana está en cuidados intensivos. (O)

Lcda. Ana Abad R.

Lcda. Ana Abad R.

Periodista, editora y correctora de estilo; es parte del grupo editorial Quillca editores. Ha publicado investigaciones sobre cultura popular y artesanías. Es directora de contenidos del Portal Digital Voces Azuayas.