La descomposición de la sociedad es inmensa en todos sus estratos. Delinque el menesteroso, so pretexto de su inmunda miseria y lo hacen también los encopetados y en especial los políticos, que luchan a brazo partido para lograr su especio de poder y tener patente de corso para robar.
Día tras otro, sin faltar ninguno, se descubren negociados, coimas, contratos con sobreprecio que ofrecen la oportunidad de encontrar el lado fácil y oculto para enriquecerse. Esta fue una política y conducta establecida por el ser más despreciable que dejó su marca de maldiciones y mafia en nuestro país, el prófugo belga, que, al parecer, se le van cerrando los círculos para que llegue a la cárcel de El Encuentro como la mayoría de su jorga de delincuentes presos.
La clave para que todo este doloroso accionar ecuatoriano persista, es la falta de educación y la carencia del honor, que debería ser el que impida estos desmanes. La educación en la ética y honestidad, difícil de enseñar por los pocos que podrían divulgarlas con su accionar honesto, es imperiosa. Honrar el nombre de los antepasados y de los ejemplares ciudadanos que nos antecedieron y mantenerlos en el honorable sitial que se merecen, hace, para mí, imposible robar un céntimo en la vida, pues es muy grande el ancestro de bien, para yo romperlo simplemente.
El patriotismo y la lucha por el inmenso Ecuador, está llenando las bocas de los políticos en campaña, más, sin embargo, apenas pueden hacerlo y valiéndose de mil subterfugios para esconderlo, se enriquecen ilícitamente, rezando y golpeándose el pecho con una actitud de bienhechores, engañando al, pueblo que los eligió.
Educación en valores, ética, honor, rebeldía de bien, es lo que falta en nuestro podrido sistema. Muy preferente es mejorar y evitar estos actos bochornosos logrando educación y hombría de bien, que reprimir con cárcel a los corruptos, que solo sirven de infeliz y temporal mensaje al pueblo y que en breve con su ganado ostracismo carcelario, son olvidados.
Formar una sociedad integra y honesta, no será fácil luego de tocar fondo como un sistema corrupto, donde toda acción es válida, incluso perpetrando crímenes horrendos como el de Villavicencio o fomentando el sicariato que lo esconde todo, tras las balas disparadas por menores de edad inconscientes contratados, que no van presos sino, a duras penas a un correccional por poco tiempo. (O)





