Los bonos y transferencias públicas deben analizarse con una cautela que trascienda cualquier coyuntura electoral. El nuevo anuncio de Jóvenes en Acción responde a un problema real: la dificultad de miles de jóvenes para incorporarse al mercado laboral. El programa prevé 700.000 cupos, dos meses de capacitación y pasantías y pagos de USD 400 mensuales; las transferencias representarían hasta USD 560 millones. Para una familia sin ingresos estables, recibir USD 800 no es un asunto menor y sería injusto desconocer ese alivio. Tampoco puede ignorarse que el apoyo a los jóvenes es el segundo acierto más mencionado de la gestión de Daniel Noboa, con 16,07 %, según Click Research. La misma medición registra 43,88 % de aprobación presidencial frente a 49,49 % de desaprobación. Precisamente por su utilidad social y su potencial rédito político, una política de esta naturaleza exige demostrar que constituye un puente hacia empleo sostenible y no solamente una transferencia temporal con motivos electorales.
El calendario, además, obliga a mirar estas decisiones con especial escrutinio. Las elecciones seccionales están convocadas para el 29 de noviembre. El segundo pago de Jóvenes en Acción está previsto para el 27 de noviembre, apenas dos días antes de la votación; el Gobierno también anunció el adelanto del décimo tercer sueldo de los servidores públicos al 16 de noviembre y decretó para el viernes 20 una suspensión nacional y no recuperable de la jornada laboral, justificada oficialmente por el Festival Internacional de Artes Vivas de Loja y la dinamización del turismo. Ninguna de estas coincidencias demuestra por sí misma una finalidad electoral, pero su acumulación hace razonable exigir explicaciones sobre criterios técnicos, financiamiento y resultados esperados.
Ecuador enfrenta nuevamente interrupciones eléctricas que ya generan preocupación por sus efectos sobre la actividad productiva, mientras las autoridades deben prepararse ante los riesgos climáticos asociados con una posible llegada de El Niño. En semejante escenario, la responsabilidad económica exige algo más que capacidad para entregar alivios: demanda explicar cuánto cuestan, de dónde salen los recursos, qué resultados laborales producirán y cómo se convertirán esas pasantías en empleo, productividad y crecimiento.







