En el país existe déficit de generación de energía eléctrica y es necesario el racionamiento, es lo que las entidades estatales han reconocido en los comunicados que les han emitido a las empresas e industrias del país, a las que les ha tocado asumir el sacrificio para evitar que los cortes lleguen a los usuarios residenciales.
Con el inicio del estiaje, en agosto del 2026, el Gobierno empezó a pedirles a las grandes industrias y comercios que reduzcan la demanda de energía, a través del uso voluntario de generadores en horas críticas; para septiembre se pasó de pedir generación a programar desconexiones, en octubre la desconexión se amplío de 24 a 72 horas.
A la reducción de la energía disponible para el sector productivo se suma el alza de la tarifa eléctrica para los grandes consumidores de Alto Voltaje 1 y 2, que pasarán de pagar 12 centavos el kilovatio hora (kWh) a 35 centavos el kWh, lo que equivale a una elevación del 240 %.
El aumento de las desconexiones
Desde la semana del 18 de septiembre, el Gobierno les pidió a 185 empresas e industrias que integran el segmento AV1 que se desconecten durante una jornada a la semana, de preferencia, que sea en los días laborales.
Para el 22 de septiembre el mecanismo se amplió a las empresas de mediano voltaje, las cuales ascienden a 8.910, a las que también se les pidió una desconexión semanal.
Desde el 1 de octubre, la disposición para las empresas ya no involucra una desconexión de 24 horas, se la amplió inicialmente a 48 horas y posteriormente se la subió a 72 horas, es decir, tres días a la semana.
Además, la salida del Sistema Nacional Interconectado dejó de ser voluntaria, según los comunicados que recibieron, por ejemplo, empresas relacionadas con el sector arrocero, a las que se les ordenó reducir su demanda eléctrica a 0 MW, mediante la desconexión temporal durante dos días a la semana.
En esta última decisión fueron incluidas incluso universidades como la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), que está categorizada como consumidor de Alto Voltaje 1; la interrupción del suministro eléctrico le obligó a la institución a pasar temporalmente sus actividades académicas de grado y posgrado de modalidad presencial a virtual, hasta el 8 de octubre.
El aumento de la tarifa
La Agencia de Regulación y Control de Electricidad (Arconel) comunicó la modificación de la estructura tarifaria para los grandes consumidores, correspondientes a los grupos AV1, con 30 centavos el kWh y AV2 con 29 centavos el kWh; sin embargo, en ciertas horas el monto puede llegar a 35 centavos el kWh.
Fabricio Porras, director de la Arcotel, informó que esta medida será temporal y se aplicará en octubre, noviembre y diciembre del 2026; el funcionario puntualizó que es indispensable para la sostenibilidad del sector eléctrico en el país, ante los escenarios hidrológicos desfavorables que enfrenta este momento.
“Sabemos que el sector productivo es un aliado clave, por lo que esta decisión se articula con esquemas de eficiencia energética que permitirán mitigar el impacto operativo. Hacemos un llamado a la corresponsabilidad para optimizar el uso de la energía, conscientes de que estas acciones son necesarias para resguardar la seguridad energética de todo el Ecuador”, afirmó Porras.
Las empresas advierten pérdidas
A través de un comunicado, la Cámara de Industrias de Guayaquil expresó su preocupación por el “indiscutible” impacto en la producción, los consumidores y la inversión; se estima que estas empresas pagarán 156 millones de dólares adicionales por el alza de la tarifa hasta fin de año.
“El incremento promedio de 185% impactará en cada industria según su proceso productivo, nivel de consumo y horarios de operación”, señaló el gremio, que pidió además claridad al Gobierno sobre las condiciones que se deberán cumplir para que la tarifa vuelva a la normalidad en enero.
De igual manera, la Cámara de Industrias y Producción manifestó su “desacuerdo” ante el aumento de la tarifa, pues señaló que significa un peso adicional para un sector que desde el 2024 ha invertido más de 1.000 millones de dólares en generación energética, por lo que pide que el esfuerzo se distribuya de manera más equilibrada.
Para el analista económico Alberto Acosta Burneo, el alza de la tarifa eléctrica y la desconexión del sistema eléctrico golpea costos, competitividad y continuidad operativa en las empresas, por lo que depender exclusivamente de la red pública se ha convertido en un riesgo.
“Para las empresas, la consecuencia es concreta, la electricidad deja de ser un insumo cuya disponibilidad puede darse por descontada y pasa a convertirse en una variable estratégica de inversión, costos y continuidad operativa”, afirmó el experto.







