El trabajo se centra en cantones como Gualaceo, Chordeleg y Sígsig, donde se potencian a más de 20 emprendimientos, espacios patrimoniales y atractivos turísticos. A esa misión se dedican 26 estudiantes de las carreras de Comunicación y Periodismo de la Facultad de Filosofía, de la Universidad de Cuenca.
El mecanismo para la documentación es el trabajo territorial y se plasma mediante la recopilación de fotografías, videos, podcasts, entrevistas y microdocumentales.
Esta iniciativa se encamina desde hace dos años en siete cantones de Azuay: Paute, Guachapala, El Pan, Sevilla de Oro, Gualaceo, Chordeleg y Sígsig.
Durante los recorridos realizados en la cuenca del río Santa Bárbara, los estudiantes visitaron museos, asociaciones productivas, talleres artesanales, centros históricos, emprendimientos turísticos y sitios arqueológicos.
Recorrieron los museos de Gualaceo y de la Pirotecnia, asociaciones de toquillera y talleres artesanales de calzado. También estuvieron en emprendimientos de joyería en filigrana y espacios patrimoniales representativos de Chordeleg y Sígsig.
Además del registro audiovisual, la iniciativa considera la creación de bancos fotográficos y audiovisuales que, posteriormente, sirven para fortalecer la promoción turística y cultural de los territorios en plataformas digitales y espacios de difusión institucional.
Uno de los componentes principales del trabajo ha sido la capacitación. En estos dos años se planificaron y desarrollaron procesos formativos dirigidos a jóvenes y emprendedores locales. Se los preparó en temas como fotografía digital, producción de video para redes sociales, realización de entrevistas, registro de testimonios, elaboración de podcasts y de microdocumentales.
El punto de partida
La propuesta nació a partir de un diagnóstico realizado en los cantones azuayos, donde se identificó la necesidad de fortalecer la presencia digital de emprendimientos, atractivos turísticos y espacios culturales.
Ese análisis evidenció que muchos territorios cuentan con importantes recursos patrimoniales y productivos, pero requieren una mayor generación de contenidos para ampliar su alcance y posicionamiento.
En esta nueva fase, los contenidos producidos permitirán visibilizar emprendimientos relacionados con la joyería, el turismo comunitario, la artesanía, la cestería, la elaboración de sombreros de paja toquilla, la cerámica y la manufactura de calzado. Estas actividades forman parte de la identidad económica y cultural de los cantones visitados.
Con dos años de trabajo, siete cantones intervenidos, más de 20 emprendimientos documentados y decenas de productos audiovisuales elaborados, la iniciativa busca seguir fortaleciendo la promoción turística y productiva de los territorios azuayos mediante herramientas de comunicación digital, a través de este proceso de vinculación desde la Universidad de Cuenca.
Compartir los conocimientos sobre cómo crear contenidos digitales que ayuden a promocionar sus emprendimientos. Ese es el desafío de 26 estudiantes y dos docentes de las carreras de Periodismo y de Comunicación, de la Facultad de Filosofía, de la Universidad de Cuenca.
Ellos participan en el Proyecto «Creación de Contenidos Digitales», con el objetivo de fortalecer la comunicación digital de diferentes territorios en los cantones de Gualaceo, Chordeleg y Sígsig. Para esto, se desarrollarán productos comunicacionales, en especial videos promocionaless.

En su segunda edición, estas propuestas se iniciaron el pasado 7 de mayo de 2026, como parte de los 24 proyectos de vinculación con la sociedad impulsados desde la Facultad de Filosofía.
Wilson Gárate, director del Proyecto, aseguró que «en esta fase, buscamos que los estudiantes tengan un acercamiento directo con las realidades de los cantones, aportando desde la Comunicación con propuestas y contenidos adaptados a las necesidades de cada sector». Se consideran sus posibilidades de desarrollo y promoción turística, emprendimientos y diversidad cultural.
Este proyecto de vinculación tratará de solventar las limitaciones en la elaboración de contenidos, que dificultan la visibilización de actividades, emprendimientos y recursos comunicatarios.
En una primera fase, los estudiantes reciben la capacitación necesaria, mediante una jornada de socialización de la propuesta. Allí, los docentes responsables presentaron la estructura, metodología y planificación.
Luego, según Oswaldo Ulloa, estudiante integrante del proyecto, se hace un diagnósito de las plataformas y otros recursos digitales. «Revisamos las páginas web, redes sociales y distintos canales digitales de los GAD participantes».
El propósito es identificar fortalezas y necesidades comunicacionales, que permitirá, en las siguientes etapas, definir las estrategias y tácticas, que potencien la difusión.
El siguiente paso es la identificación de los potenciales beneficiarios, de entre 14 y 29 años de edad. A ellos se les capacitará, en lo teórico y práctico, sobre el manejo de herramientas digitales que les permita generar contenidos comunicacionales. Los emprendedores seleccionados serán capacitados en redacción, edición de audios, videos y fotografía.
Para este proceso se tiene el respaldo de la Prefectura del Azuay, como contraparte estratégica y se elaborarán 30 productos comunicacionales, que serán difundidos, a través de los canales digitales y cuentas en redes sociales de los GADs provincial y cantonales, y en los medios de comunicación.
Una buena razón para el acompañamiento
El proyecto Apoyo Pedagógico en Inglés para Niños, Niñas y Adolescentes de la Fundación Alianza en el Desarrollo es otra iniciativa de vinculación con la sociedad.
Se atiende a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabildiad, con problemáticas como la movilidad humana (migración), pobreza extrema y violencia intrafamiliar.
Esta iniciativa involucra a 20 estudiantes de la Carrera en Pedagogía de los Idiomas Nacionales y Extranjeros. Su responsabilidad es acompañar a 70 niños en el proceso de aprendizaje del inglés, impartiéndoles clases explicativas y desarrollo de tareas escolares.
El docente Esteban Heras, director del proyecto, resaltó que el proceso de ayuda-enseñanza se inicia con la aplicación de una prueba de diagnóstico a los niños y adolescentes. Con base en los resultados, se determina qué material didáctico se utilizará durante el apoyo pedagógico.
Cada estudiante se responsabiliza de tres o cuatro niños, con el propósito de garantizar una tutoría personalizada. Así, la asistencia se concreta mediante el desarrollo de sus tareas escolares y con clases de refuerzo en el área de inglés.
Para esto, los estudiantes universitarios aplican sus conocimientos en métodos de enseñanza, diseño y aplicación de pruebas, planificación de clases con base en los objetivos establecidos en el currículo nacional, expresión oral y escrita, comprensión lectora y auditiva.
La estudiante Carolina Cumbicus cuenta que su misión no solo se centra en enseñar gramática o vocabulario «sino más bien asegurarme de que la trayectoria estudiantil de estos niños no se vea interrumpida por la falta de herramientas».
También resalta que este espacio aportó a su formación profesional al aprender a ser más creativa y paciente con los niños, «sobre todo a adaptar el proceso de aprendizaje a las necesidades de cada estudiante». (I)
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