El gobierno de Noboa ha convertido la necropolítica en estrategia de poder. Bajo el discurso de la seguridad se instala un control que decide quién merece vivir con derechos y quién debe ser reducido al silencio. Las protestas sociales son equiparadas a la delincuencia organizada, legitimando la represión militar y policial contra quienes reclaman justicia, …


