
El Colegio de Médicos del Azuay (CMA) se sumó este jueves 28 de agosto a las organizaciones e instituciones que se han pronunciado en contra del proyecto minero Loma Larga, antes conocido como Quimsacocha.
De acuerdo con su comunicado: “la minería metálica ha sido históricamente una actividad de doble filo: promete riqueza, empleo y desarrollo, pero deja pasivos tóxicos que duran generaciones…”.
Además, el documento señala: “El caso de Yellowknife (Canadá) es un ejemplo doloroso de cómo el oro puede convertirse en veneno. Allí, la explotación de la Giant Mine dejó 237.000 toneladas de trióxido de arsénico enterradas en cámaras subterráneas, hoy mantenidas congeladas artificialmente en el permafrost…”.
Asimismo, advierte: “Lo que en su momento se presentó como progreso, terminó convirtiéndose en una condena eterna: una bomba tóxica que depende de que la tierra siga congelada…”.
Según el gremio de médicos, esta experiencia deja lecciones directas para reflexionar sobre Quimsacocha. Aquí, al igual que en Yellowknife, la minería de oro, plata y cobre se presenta como motor económico.
La comparación entre Yellowknife y Quimsacocha es reveladora. En Canadá, el permafrost actuó como una barrera natural que retardó la migración del arsénico. En cambio, en Azuay, el suelo de páramo es poroso y esponjoso: filtra y conduce el agua rápidamente hacia ríos y acuíferos.
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