La Orquesta Sinfónica de Cuenca (OSC) ofrecerá este viernes 24 de julio un concierto con la participación del maestro José María Álvarez como director invitado.
Álvarez, actual director titular de la Orquesta y Coro de la Universidad Autónoma de Madrid, estará por primera vez al frente de la agrupación cuencana.
El concierto se realizará a las 20:00 en la Iglesia de La Merced. Presentará un repertorio que recorre más de dos siglos de música sinfónica, desde el clasicismo europeo hasta la creación latinoamericana contemporánea.
Álvarez, quien ha dirigido las orquestas sinfónicas de Quito, Guayaquil y Loja, afirmó sentirse satisfecho con el trabajo realizado durante la semana de ensayos.
«Es la primera vez que vengo a Cuenca. Es una ciudad cultural y estoy orgulloso del trabajo que hemos hecho con los músicos. Los conciertos en vivo son impredecibles, pero la preparación de la orquesta permite anticipar una presentación de alto nivel», señaló.
Repertorio
El programa abrirá con la Obertura de Los esclavos felices, de Juan Crisóstomo de Arriaga. Continuará con la Sinfonía n.º 8 «Inconclusa», de Franz Schubert, e incluirá “Pax” (Paz), del compositor lojano Julio Bueno Arévalo, escrita para celebrar la firma del tratado de paz entre Ecuador y Perú en 1988.
El cierre estará a cargo del Danzón n.º 2, del mexicano Arturo Márquez, una de las obras latinoamericanas más interpretadas del repertorio sinfónico.
La presentación de hoy será de ingreso libre hasta completar el aforo.
Trayectoria
Álvarez, originario de Guayaquil, reside en Madrid desde hace 30 años y ha desarrollado su trayectoria profesional en distintos países de Europa durante las últimas cinco décadas.
Es doctor por la Universidad Autónoma de Madrid y se formó en el Conservatorio Superior Tchaikovsky de Moscú. Allí obtuvo el título en dirección de orquesta, ópera y coros.
Ha dirigido agrupaciones en Europa y América Latina, ha sido invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador.
Además, en 2013 recibió la condecoración al Mérito Artístico «Vicente Rocafuerte» de la Asamblea Nacional del Ecuador.
Para Álvarez, la música académica atraviesa un proceso de transformación impulsado por las tecnologías digitales y la incorporación de nuevos lenguajes sonoros.
Sin embargo, sostiene que esa evolución no supone un reemplazo del repertorio clásico. A su juicio, el legado construido desde la Antigüedad hasta los grandes compositores del barroco, el clasicismo y el romanticismo seguirá siendo el fundamento de las nuevas creaciones.
«Todo ese patrimonio es una mochila de la humanidad. Hacia donde caminemos siempre tendremos la influencia de los grandes compositores que nos precedieron», afirma.
Álvarez considera que cada época desarrolla su propia forma de expresión y que el desafío consiste en aprender a comprender a los creadores contemporáneos en su contexto. (I)
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