La selección ecuatoriana se encuentra ante una de las pruebas más exigentes de su historia reciente. Este jueves 25 de junio, frente a Alemania, no solo estará en juego la clasificación a la siguiente ronda del Mundial 2026, sino también el futuro de su entrenador, Sebastián Beccacece.
En la conferencia previa al compromiso, el técnico argentino dejó una de las frases más contundentes desde que asumió el mando de la Tricolor. “Tenemos la posibilidad de avanzar y si las cosas no se dan, me tendré que ir de un lugar al que quiero mucho, pero sé que esto va de resultados”, expresó.
Las palabras del estratega reflejan la presión que rodea a la Selección luego de una campaña en la que el rendimiento del equipo no siempre se ha visto reflejado en el marcador. Sin embargo, Beccacece aseguró que mantiene intacta su confianza en el grupo y en el trabajo realizado.
“Estoy tranquilo y con la confianza a pleno. No hemos conseguido lo que merecíamos, el grupo está muy unido”, señaló. Además, defendió la continuidad de su proyecto al considerar que no era momento de realizar cambios drásticos. “No debo cambiar demasiado sino fortalecer el trabajo que nos ha traído hasta aquí. Creo en ellos más que ayer o que cuando llegué”, añadió.
El entrenador también abordó un tema personal que marcó su paso por el Mundial. Reveló que incluso tuvo que cambiar de número telefónico tras un episodio que involucró a su familia y a algunos aficionados ecuatorianos en Kansas City. “Cuando llegué al Mundial 2026 cambié de número de teléfono”, comentó, evidenciando el impacto que ha tenido la crítica sobre su entorno cercano.
Pese a ello, Beccacece aseguró comprender el malestar de la afición por los resultados obtenidos. “Comprendo el enojo de la gente. Es lógico esa reacción cuando no se está a la altura de los resultados”, manifestó.
El argentino incluso reconoció que, aunque ha logrado una conexión especial con sus jugadores y con las personas que trabajan alrededor de la Selección, todavía no ha conseguido ganarse plenamente al hincha ecuatoriano.
“He llegado al corazón del futbolista, de la gente que me rodea, de la gente de la casa de la Selección, pero claramente no he llegado al hincha, y eso se nota. Habrán cosas que no les gusta”, sostuvo.
Ahora, todas las miradas apuntan al decisivo duelo ante Alemania. Ecuador necesita una actuación histórica para seguir con vida en el torneo. Para Beccacece, además, puede representar la oportunidad de reconciliarse con la afición y demostrar que el proyecto todavía tiene argumentos para continuar. (D)
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