La selección de España ha vuelto a situarse en el centro del escenario mundial. Después de su brillante victoria en la Eurocopa 2024, el equipo dirigido por Luis de la Fuente se prepara para el Mundial de 2026 con una mezcla de ilusión y responsabilidad. Sin embargo, los datos históricos lanzan un aviso: ganar el torneo continental y, seguidamente, la Copa del Mundo es un logro que muy pocos han conseguido.
Un equipo renovado
El éxito actual de «La Roja» se apoya en una propuesta de juego que combina la posesión del balón con una mayor verticalidad. La irrupción de jóvenes talentos como Lamine Yamal y Nico Williams ha dado al equipo una chispa ofensiva que ha sorprendido a sus rivales.
Además, el grupo ha mostrado una solidez notable, logrando una racha de partidos oficiales sin conocer la derrota que los ha catapultado al primer puesto del ranking de la FIFA.
El peso de la historia
Ser el «Rey de Europa» otorga el cartel de favorito, pero no garantiza el éxito. En la historia del fútbol, solo selecciones legendarias como la Alemania de los años 70 o la propia España de 2010 lograron encadenar ambos títulos de forma consecutiva. Otros grandes equipos europeos, tras ganar su continente, no pudieron superar la presión o el desgaste en la cita mundialista.
España ya sabe lo que es vivir ambas caras de la moneda: alcanzó la gloria máxima en Sudáfrica 2010 siendo campeona europea, pero también sufrió una eliminación temprana en Brasil 2014 bajo la misma condición.
El camino hacia 2026
Con la clasificación ya encarrilada y un grupo de jugadores que mezcla veteranía y juventud, el objetivo está claro, aunque el camino será exigente. En el Mundial de 2026, que se celebrará en Canadá, México y Estados Unidos, España tendrá que enfrentarse no solo a las potencias sudamericanas como Argentina o Brasil, sino también a la presión de ser el equipo al que todos quieren vencer.
Por ahora, el equipo español mantiene los pies en el suelo. El desafío es mayúsculo, pero la base sólida y el estilo definido permiten a los aficionados soñar con que este «reinado europeo» sea solo el primer paso hacia una nueva estrella mundial. (D)




