Cuando se piensa en el éxito de una selección en el Mundial, se suele imaginar a una gran estrella como Messi, Pelé o Mbappé, cargando con la responsabilidad de los goles. Sin embargo, los datos oficiales de la FIFA revelan que existe otra fórmula para el éxito: la diversidad.
En toda la historia del torneo, únicamente tres equipos han conseguido que diez de sus integrantes anoten goles en un mismo campeonato, convirtiéndose en plantillas impredecibles para sus rivales.
Francia 1982
La primera selección en alcanzar esta cifra fue la Francia de 1982. En el torneo disputado en España, los franceses desplegaron un juego ofensivo donde la amenaza podía llegar desde cualquier posición. Aunque contaban con el talento de Michel Platini, otros nueve compañeros se sumaron a la lista de anotadores.
A pesar de este despliegue colectivo, Francia terminó en cuarto lugar tras una histórica semifinal contra Alemania, dejando para el recuerdo a una de las generaciones más talentosas que no logró levantar la copa.
Italia 2006
A diferencia de los franceses, Italia sí logró coronarse campeona del mundo en 2006 utilizando esta estrategia de repartir el gol. El equipo italiano destacó por una defensa de hierro, pero su ataque fue una labor de equipo. Desde defensas como Marco Materazzi hasta delanteros legendarios como Alessandro Del Piero, diez jugadores distintos perforaron la red contraria.
Este equilibrio permitió que Italia no dependiera de un solo nombre para avanzar en las rondas eliminatorias hasta ganar la final en Berlín.
Bélgica 2018
El caso más reciente es el de Bélgica en el Mundial de Rusia 2018. Los belgas, liderados por figuras como Eden Hazard y Romelu Lukaku, demostraron una efectividad sorprendente. Jugadores que no suelen ocupar los titulares también se sumaron a la fiesta goleadora, permitiendo que el equipo alcanzara el tercer puesto, el mejor resultado de su historia.
El valor de no depender de nadie
Este récord de diez goleadores diferentes resalta una característica clave en el fútbol moderno: la polivalencia. Para los analistas, estos equipos representan la máxima expresión del juego en conjunto. Al tener tantos jugadores capaces de anotar, el rival no puede enfocarse en marcar a una sola figura, lo que multiplica las variantes tácticas. (D)




