El Plan Maestro de Electricidad representó una propuesta gubernamental que establecía la construcción de proyectos mediante los cuales se garantizaba que la demanda siempre estaría cubierta por la oferta, incluso se habló de que el país podría vender energía, pero, ahora se estima que en el peor escenario del fenómeno de El Niño al país le podrían faltar hasta 1.300 megavatios.
¿Qué salió mal? El proyecto que se debía concluir en 2025 avanzó bien en todas las áreas: generación, transmisión y distribución, hasta el 2018, posteriormente los gobiernos han centrado sus esfuerzos, sobre todo con el cambio de leyes, para que sea el sector privado el que asuma la responsabilidad de desarrollar los proyectos, pero, sin éxito.
El Plan Maestro de Electricidad inicial incluyó siete megaproyectos hidroeléctricos que debían desarrollarse hasta el 2025, los cuales generarían 5.891 MW, lo que equivale a casi cinco veces más del déficit que se espera para los próximos meses.
Entre los proyectos que se cumplieron, están Coca Codo Sinclair (1.500 MW), Sopladora (487 MW), Minas – San Francisco (275 MW), Toachi Pilatón (254 MW, aunque tuvo más de 10 años de retraso) y Delsitanisagua (180 MW).
Sin embargo, se quedó sin cumplir uno de los proyectos más ambiciosos y que actualmente significaría la solución a los problemas de generación del país, se trata de la hidroeléctrica Santiago, con la que se esperaba generar 2.400 MW; tampoco se concretó Cardenillo, que le daría al país 595 MW adicionales.
Un nuevo Plan de Maestro
En 2023 el Gobierno emitió un nuevo Plan Maestro de Electricidad 2023 – 2032, el cual estableció que el país tiene un potencial de generación a través de centrales hidroeléctricas de 24.896 MW; eólico de 1.671 MW y 884 MW a corto plazo, fotovoltaico de 1.000 MW; biomasa (combustión de desechos) de 1.000 MW y geotérmico de 900 MW.
Adicionalmente, el país cuenta con un parque térmico generador con una potencia efectiva total de 8.247 MW, pero, la antigüedad de los equipos le ha dejado con la capacidad de un poco más de 650 MW.
El nuevo Plan incluye 33 planes para generar energía con distintas fuentes, se planteó la construcción de proyectos hidroeléctricos, geotérmicos, termoeléctricos, eólicos, fotovoltaicos y con biomasa, los cuales le darían al país 6.304 MW.
Sin embargo, solo uno de los proyectos ofrecidos ha recibido interés por parte del sector privado hasta el momento, tres años después del lanzamiento del nuevo Plan, se trata de Villonaco III, cuya construcción empezó en julio pasado, el cual se espere que genere 110 MW.
¿Qué ahuyenta la inversión?
Según los estudios realizados por los cuerpos de ingenieros que se unieron frente a la actual crisis energética, para que la oferta cubra la demanda de electricidad en el país se debió invertir al menos 1.000 millones de dólares anuales, pero, desde el 2018 prácticamente no se ha invertido nada en el sector.
Para Vinicio Freire, experto en materia energética, el país no atrae inversión privada debido a que el marco jurídico no otorga los incentivos adecuados, sumado a esto la excesiva tramitalogía para la obtención de permisos de operación, sobre todo la licencia ambiental y el título habilitante.
Adicionalmente, Carlos Andrade, analista del área de la electricidad, considera que otro aspecto que ahuyenta la inversión, no solo privada, sino pública, es la tarifa, que no cubre todos los valores de construcción de un proyecto, sino solo la operación y el mantenimiento. “Para recibir inversiones, la tarifa debería ser el doble”, dijo.
La joya de la corona que sigue en espera
A Marco Acuña, especialista energético, lo que más le llama la atención es que ni en el Plan inicial, ni en el 2023 – 2032, se ha logrado concretar, ni por el sector privado ni por el público, el proyecto hidroeléctrico Cardenillo, el cual le podría generar al país 595 MW.
“Cardenillo tiene los estudios listos, costaría 450 millones de dólares, que es mucho menos que los 1.800 millones de dólares que se gastó en la crisis energética del 2024 y menos que los 800 millones de dólares que el Gobierno planifica gastar en el proyecto Jóvenes en Acción”, puntualizó Acuña.
Carlos Andrade también considera que Cardenillo debería entrar a licitación de forma inmediata, porque cuenta con los diseños aprobados y, aunque utiliza la misma agua que el resto de las centrales que integran el complejo Paute y sufrirá por la sequía, son MW adicionales que no se deben desperdiciar.






