Los feriados y temporadas de vacaciones movilizan a miles de personas hacia distintos puntos del
país. Para quienes eligen viajar por carretera, estos recorridos también implican condiciones
diferentes a las habituales: más horas al volante, mayor carga y rutas con cambios de altitud o
clima.
La magnitud de estos desplazamientos se refleja en las cifras. Según el Ministerio de Turismo
durante el feriado por el Primer Grito de Independencia en 2025 se registraron cerca de 892.000
viajes turísticos en todo el Ecuador, un 11 % más que en el mismo período de 2024. Atacames,
Salinas, Cuenca, Baños, Tena, Ibarra y Manta estuvieron entre los principales destinos visitados.
Ante este escenario, la revisión del vehículo empieza a ocupar un lugar más importante dentro de
la preparación del viaje. La tendencia apunta a anticiparse a posibles novedades en lugar de
esperar a que aparezca una falla, una lógica preventiva conocida como Before Service.
“Cuando planificamos un viaje pensamos en el destino, el equipaje y la ruta, pero el vehículo
también debe estar preparado para las condiciones que encontrará en carretera. Una revisión
preventiva permite identificar oportunamente aspectos que requieren atención y tomar decisiones
antes de iniciar el recorrido”, señala Valeria Guerra, Gerente de Marketing de Hyundai Ecuador.
Antes de salir, existen algunos puntos sencillos que conviene revisar:
- Neumáticos en buenas condiciones.
Comprobar la presión, el desgaste y posibles daños visibles es especialmente importante antes
de recorrer largas distancias. - Frenos que respondan correctamente.
Ruidos, vibraciones o cambios al frenar pueden ser señales de alerta, sobre todo si la ruta incluye
pendientes o carreteras de montaña. - Líquidos y batería.
Aceite, refrigerante y líquido de frenos deben estar en los niveles adecuados. También conviene
prestar atención a dificultades de encendido o comportamientos inusuales del sistema eléctrico. - Luces y tablero.
Faros, direccionales y luces de emergencia deben funcionar correctamente. De igual manera,
cualquier testigo encendido en el tablero debería revisarse antes del viaje. - Una revisión más allá de lo visible.
Una inspección especializada puede ayudar a detectar necesidades que no siempre son
evidentes para el conductor y conocer mejor el estado general del vehículo.
También existen señales que no deberían dejarse para después de las vacaciones: vibraciones al
conducir o frenar, ruidos inusuales, pérdida frecuente de presión en un neumático, dificultad para
encender, aumento de temperatura o alertas activas en el tablero.
Más que sumar una tarea a la lista antes de viajar, la revisión preventiva propone un cambio de
hábito: conocer las condiciones del vehículo antes de ponerlo a prueba en carretera. Una inspección previa no elimina todos los imprevistos, pero permite identificar señales de alerta y atenderlas antes de comenzar el recorrido. Así, antes de preguntarse cuántos kilómetros faltan para llegar al destino, también conviene saber en qué condiciones se recorrerán esos kilómetros.











