Desde 1993, cada 1 de octubre, en el país se conmemora el Día del Pasillo Ecuatoriano.
En aquel año, se decretó un día festivo para rememorar a uno de los máximos exponentes e intérpretes del género, no solo en el país, en Latinoamérica: Julio Jaramillo Laurido, también conocido como el ‘Ruiseñor de América’.
En honor a la fecha de su nacimiento, es que el entonces presidente de la nación, Sixto Durán Ballén, determinó la celebración en el país.
Ahora el pasillo no solo tiene su día. Desde el 14 de diciembre de 2021, el género ecuatoriano fue nombrado por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Para los ecuatorianos, el pasillo es sinónimo de identidad nacional, de poesía hecha canción y la memoria viva que resuena en las voces, guitarras y requintos del país.
¿Quién fue Julio Jaramillo?
Julio Jaramillo Laurido, ‘J.J.’, nació en Guayaquil el 1 de octubre de 1935. Fue un afamado intérprete ecuatoriano que gustaba mucho de varios géneros, pero de manera particular, del pasillo.
Saltó a la escena musical a mediados de 1956, con apenas 20 años cuando grabó para el sello Ónix el vals ‘Fatalidad’.
Previamente, ya había había sido invitado a cantar en programas de radio de Guayaquil. En 1957 salió de gira a Colombia, Perú y Chile.
Para 1959 su fama ya se extendió a escala internacional y, por ejemplo, su tema ‘Nuestro Juramento’ ya despuntaba en países como México, país al que tenía previsto viajar, pero no lo logró debido a que fue obligado a cumplir el servicio militar en Ecuador.
En 1960 llegó a Estados Unidos, específicamente, a Nueva York, en donde paseó su talento sobre el Teatro Puerto Rico del Bronx.
También paseó su talento por país como Venezuela, que fue reconocido como su segunda patria, y Argentina.
Falleció de un paro cardíaco el 9 de febrero de 1978, a los 42 años, en Guayaquil, la ciudad que lo vio nacer.
Se estima que dejó 27 hijos y que se casó dos veces de manera legítima.
Tras su muerte, fue despedido en medio de la que quizá sea la muestra de cariño y hacia un artista más grande en la historia del país y que reunió, según datos históricos, a al menos, un millón de personas en las calles de Guayaquil.
“…Ahora solo nos queda Barcelona, ahora solo nos queda Barcelona”, señala el poema ‘Pueblo fantasma y clave de J.J.’ del periodista Fernando Artieda sobre la muerte de Jaramillo como muestra que la magnitud de idolatría que le profesaba el pueblo guayaquileño y ecuatoriano. (I)
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