
En el idioma Japonés existen dos palabras para describir el corazón: Shinzou y Kokoro.
Shinzou o corazón físico se refiere al músculo fuerte y vigoroso que se comunica con todo el cuerpo de cuatro formas: neurológica, biofísica, bioquímica y energética. Trabaja sin descansar un solo instante. Late 100 mil veces cada día, 35 millones de veces al año y un promedio de 3 mil millones de veces en su vida: Es capaz de bombear 5 litros de sangre por minuto, 300 litros por hora en un sistema vascular de 70.000 kilómetros, lo que equivale a dar dos vueltas y media a la circunferencia terrestre. Todo esto mientras dormimos, trabajamos, nos alimentamos ¿No es impresionante?
En el feto se crea antes que el cerebro y los padres no olvidamos cuando por primera vez escuchamos el latido de nuestro hijo. ¡Es un verdadero milagro! La ciencia no se explica qué hace que el corazón comience a latir y se inicie la vida.
Kokoro, el otro corazón emocional, nos proporciona un tipo de energía mística y sagrada. Es la puerta para conectarse con el alma, la creación, el universo, Dios.
Hay varios estudios que afirman que “el corazón es el principal centro de inteligencia en los seres humanos. Los neurocardiólogos encontraron que un buen porcentaje de las células del corazón son en realidad neuronales y no musculares”, como afirma Joseph Chilton Pierce en su libro The Biology .of Transcedence. La conexión que se da entre las personas desde este centro de inteligencia es mucho más profunda y auténtica que cualquier otra.
Por ello, la idea de que podemos pensar con el corazón ya no es una metáfora, sino un fenómeno muy real. Literalmente, tenemos un “cerebro” en el corazón, con 40 mil neuronas que no explotamos con todo su potencial.
Cuando queramos influir y motivar a alguien, la mejor manera es viajar del cerebro al corazón. Nos daremos cuenta que los seres humanos tenemos más cosas en común que diferencias. Desde ese lugar no hay razas, género, nacionalidades ni creencias que nos separan.
La moraleja en utilizar dos acepciones para el corazón debe ser cuidar cada día este órgano esencial del ser humano (Shinzou) y que nuestras acciones de amor, solidaridad, perdón y ternura vengan sobre todo del Kokoro ó corazón emocional. (O)