Seis femicidios en cuatro días recuerdan la otra pandemia que viven las mujeres en Ecuador

Un cartel de la última marcha por el 8 de marzo en Cuenca. Archivo El Mercurio
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La madrugada del 3 de noviembre, los vecinos de las calles Carihuairazo y Hurtado de Mendoza, en Totoracocha, escucharon gritos que salían de una mecánica y llamaron a la Policía para alertar sobre un supuesto robo.

Cuando los uniformados llegaron, un hombre salía de la mecánica con la ropa, las manos y el rostro manchado con sangre. Su nombre es Byron Guarango y, minutos antes, había matado a Maribel con 113 puñaladas. Aunque intentó huir, terminó confesando el crimen.

Byron Guarango y Maribel no se conocían hasta esa noche. Los dos coincidieron en una fiesta, él contrató sus servicios sexuales y la llevó a la mecánica en la que trabajaba. Las primeras investigaciones no dan más detalles.

Las estadísticas dicen que en Ecuador ocurre un femicidio cada tres días. Al inicio de este mes, en apenas cuatro días, seis mujeres fueron asesinadas. Maribel, en Cuenca; Katherine, en Ambato; Yomira, en Babahoyo; Casilda, en Esmeraldas, Marilyn y Cristina, una mujer trans, en Quito.

A Katherine (28 años) la mataron con 24 puñaladas. El principal sospechoso es su expareja, Gabriel Chica. La madre de ella contó que tuvieron una relación de cuatro meses, que terminó porque él la maltrataba verbal y físicamente.

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Marylin (25 años) también murió apuñalada. Ella desapareció el lunes 2 de noviembre, tras una reunión familiar. Un día después, agentes de la Dirección de Muertes Violentas (Dinased) encontraron su cuerpo en un terreno del barrio Pamitopamba, de la parroquia Nanegal, en el noroccidente de Quito.

El principal sospechoso de su asesinato es su novio. La Policía encontró en su vivienda prendas manchadas de sangre.

Yomira (24 años) desapareció el 1 de noviembre. Dos días después, su cuerpo fue encontrado en una bolsa y con señales de estrangulamiento en la casa de un amigo. Ella estudiaba en la universidad y tenía un hijo de cinco años.

El último crimen ocurrió en Esmeraldas. Efrén P., atacó a Casilda (59 años) con un destornillador. Luego llamó al ECU 911 y confesó lo que había hecho.

A estos casos se suma el asesinato de Cristina (32 años), una mujer trans, en el sector Carapungo, en Quito. Su madre la encontró muerta en su casa, con cuatro puñaladas.

En cinco de los seis casos, los sospechosos de los crímenes están detenidos y con prisión preventiva. El agresor de Cristina huyó, pero su familia cree que el autor es el conviviente de ella.

Estos seis femicidios recuerdan la otra pandemia que viven las mujeres en Ecuador. Hasta el 4 de octubre del 2020, este año se habían registrado 81 femicidios en el país, según las estadísticas de la Alianza para el Monitoreo y Mapeo de los Femicidios en Ecuador.

Infografía difundida por la ONG Aldea.

En el 34,6 % de los casos, los crímenes de este año ocurrieron con arma blanca, que es un patrón que se repite en los últimos seis asesinatos.

Desde 2014 hasta la actualidad, las organizaciones sociales registran 813 muertes a causa de la violencia machista. 

Una pandemia a la sombra

ONU Mujeres calificó a la violencia que viven las mujeres como una «pandemia en la sombra que crece en medio de la crisis de la COVID-19». Desde el inicio de la pandemia este problema social se intensificó.

«Si bien las medidas de bloqueo ayudan a limitar la propagación del virus, las mujeres y las niñas que sufren violencia en el hogar se encuentran cada vez más aisladas de las personas y los recursos que pueden ayudarlas», sostiene la organización.

Antes de que comenzara la pandemia de COVID-19, a escala mundial, una de cada tres mujeres sufría violencia física o sexual. En la mayoría de los casos el agresor es su pareja.