
¡Cómo puede ser! ¡Caerse en una piscina de tilapias! Imagínese no más vecina, toda grandota que tanto miedo da cuando está en las calles…, imagínese abriendo camino en la penitenciaría dizque para mostrar la fuerza de los militares…, y ¡caerse de esa manera! Ya no sé veci, si reírme o llorar, aunque debo confesar que sí me provocó una sonrisa nerviosa saber de la audacia de estos… y ¡a vista y paciencia de todos! Imagínese no más la sorpresa de los militares ¡Qué vergüenza! Pero diga, diga vecina, sólo en un país que está en una línea imaginaria puede suceder esto. ¡Caerse una tanqueta en una piscina de tilapias! No han dicho mucho las noticias, usted debe saber, es periodista. ¿Cómo construyeron una piscina? ¿Cómo nadie vio las tilapias? ¿Cómo será de entender? Encima, tanta gente joven muriendo… Con razón mis hijos no quieren volver y yo, vecina, con pena les doy la razón. Doña María es dueña de una de las tiendas del barrio, es una mujer mayor acostumbrada a “abrir los ojos y prender la radio”, bien enterada de los últimos hechos del país y del vecindario. No deja de sorprendernos, su graciosa manera de narrar los hechos y su gran sentido común. ¡Una tanqueta capturada en una piscina de tilapias! ¡Hablen serio! (O)