Leoncio Cordero Jaramillo, el doctor de Cuenca

Cordero Jaramillo fue alcalde de Cuenca entre 1977 y 1978. Xavier Caivinagua/ El Mercurio

Con sus 103 años se levantaba cada mañana, con el alba. Lo primero que hacía era escuchar las noticias que trasmitía la radio porque el interés de saber qué pasaba con Cuenca y con el país siempre lo acompañó.

Hasta el fallecimiento de su esposa, doña Beatriz Ochoa, hacía cuatro años, Leoncio Cordero Jaramillo todavía escribía sus pensamientos en torno a la actualidad y a la medicina. Sin embargo, una vez que partió su compañera de toda la vida, con quien tuvo diez hijos, hubo cambios.

Aun así, la sensatez estuvo de su lado hasta hace algunos días, en los que la vejez lo envolvió y lo llevó el 24 de febrero.

Hasta en su manera de fallecer hubo decencia, una de las tres características que más primaron entre los que lo conocieron. Las otras dos: la bondad y sus gafas negras que lo acompañaron en su etapa de estudiante, profesor, decano, político y humano.

Multifacético y un ser que no podía estar quieto: así fue, según los que lo conocieron, Cordero Jaramillo, quien quizá es más conocido por haber promovido la creación de SOLCA en Cuenca.

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Sin embargo, si bien aquella institución es una obra monumental y necesaria, la labor del médico nacido en 1917 fue más allá.

Docente

De una lucidez y una claridad para hablar sobre la patología: así recuerda César Hermida a Leoncio Cordero, quien fue su profesor en la década de los sesenta. Por aquel entonces, el médico era ya un conocido formador de profesionales en la Universidad de Cuenca, en donde también era el decano de la Facultad de Medicina.

Además de su experticia como docente, en la universidad se lo recordaba por su capacidad para entablar relaciones de amistad con los estudiantes, a quienes, sin recelo, les trasfería sus conocimientos, que no tenían que ver únicamente con la medicina.

“Sabía de ciencias sociales, literatura, política, era un gran lector. Tenía una capacidad de relacionarse con cualquiera. Hablaba con el portero, con la señora que atendía el bar en el hospital, hablaba con todos. Después de que empezamos a ejercer mantuvo una relación con todos los que fuimos sus estudiantes”, recuerda Hermida.

De esa misma manera rememora a Cordero el médico Marco Carrión. Para él, no solo tuvo la suerte de ser su alumno sino ser su compañero y ayudante en el laboratorio del hospital San Vicente de Paúl por varios años.

Mientras trabajan sobre las sillas contiguas, los temas de conversación eran varios: hablaban de literatura y de arte, a más de la medicina, a la cual la trató con respeto y la difundió entre todos quienes estaban interesada en ella.

“Yo compartí el laboratorio con el doctor por muchos años, y eso me permite decir con seguridad que era un hombre extraordinariamente bondadoso y desprendido con sus conocimientos. Él enseñaba todo lo que podía, todo lo que sabía, sin ningún límite, era generoso en su modo de ser como profesor”, dijo Carrión.

Político

En 1967, Leoncio emprendió su carrera como político luego de convertirse en concejal de Cuenca. Siete años después, Xavier Muñoz Chávez lo conoció, cuando él también fue concejal, en la administración del alcalde Alejandro Serrano Aguilar. Allí inició una relación que se estrechó en 1977.

En ese año, Serrano renunció a su puesto, lo que llevó a Leoncio Cordero a ser el nuevo alcalde de Cuenca. Con ello vino la designación de Muñoz como el vicepresidente del Concejo Municipal. Entonces empezó un trabajo en conjunto que apuntó al problema que hoy todavía acarrea al Municipio: la descentralización.

“El doctor estuvo preocupado por las proyecciones al futuro y por atender los asuntos coyunturales. En ese momento no llegaban los recursos como ahora, sino se hacía a través de la buena o mala voluntad del Gobierno central. Eso fue uno de los obstáculos que tuvo él”, recordó Xavier Muñoz Chávez, quien se convertiría en alcalde de la ciudad en 1984 y 1992.

Aunque ayer los familiares de Cordero Jaramillo se despidieron de él a través de los actos fúnebres, la despedida fue solo física, ya que el trabajo y el recuerdo del doctor, que no solo intentó curar las enfermedades corporales, sino curar los males para mejorar la vida de las personas a través de la política, sigue presente. (I)

Registro histórico de Cordero Jaramillo

  • Nació en 1917, en Biblián.
  • Tras promover su creación, Leoncio inauguró el núcleo de SOLCA en Cuenca, en 1958.
  • Fue presidente de SOLCA hasta 1985.
  • Entre 1958 y 1964, el doctor Cordero fue decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cuenca.
  • En 1967 fue elegido Concejal de Cuenca, en la administración del alcalde Ricardo Muñoz Chávez.
  • En 1977, el alcalde Alejandro Serrano Aguilar renunció a su cargo, por lo que Cordero, que era vicepresidente del Concejo, asumió la alcaldía hasta el 14 de septiembre de 1978.