Resiliencia                               

El ser humano está sujeto a circunstancias y avatares previstos o imprevistos, que demandan de una capacidad profunda de aceptación de esos momentos y de la búsqueda de remedios o ajustes indispensables para asumir esas determinadas circunstancias.                                   

Es preciso recurrir a la resiliencia, como la capacidad de aceptación de las debilidades o vacíos presentados y encontrar los requerimientos físicos, mentales o afectivos, que permitan a la persona -dentro de un proceso de aceptación y humildad- lograr un proceso de equilibrio, que devuelva la armonía al cuerpo y al alma.                                                        

Cuando se ha perdido la estabilidad personal, frente a factores externos que alteran la paz, es menester recurrir a soportes externos o ayudas necesarias que permitan a la persona, volver a su punto inicial, cuando la vida se desarrollaba de manera estable y armónica. Es preciso que el ser humano logre un diagnóstico de su situación y, entonces, se acoja con decisión, a los elementos precisos que permitan superar su debilidad y asumir, con fuerza el proceso de resiliencia, indispensable en el transcurso de la vida humana. (O)

Dra. María Eugenia Moscoso

Doctora en Comunicación y Literatura, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito. Profesora jubilada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cuenca.

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