Ceramistas se reúnen en Cuenca para intercambiar experiencias de innovación

En Cuenca, docenas de personas trabajan en la cerámica, un sector económico que es una fortaleza del Austro. Andrés Mazza/El Mercurio
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Desde hace cuarenta años, Luis Chumbi está relacionado con la cerámica. Empezó en la adolescencia: mirando, haciendo y replicando. Con el pasar del tiempo aprendió a ser ceramista, y una vez que pudo, emprendió su propio negocio que le ha dejado grandes satisfacciones a cambio de trabajo duro.

Una de las características de la labor de Chumbi fue que no se quedó en el proceso artesanal, sino tecnificó sus procesos. Ello lo llevó a tener su propia fábrica: él mismo prepara la materia prima, diseña sus objetos cerámicos y al final los crea para comercializarlos.

Sin embargo, esa característica no es generalizada. A pesar de que en Cuenca hay docenas de ceramistas talentosos, la mayoría de ellos se ha quedado con el trabajo artesanal, que bien podría convertirse en un proceso técnico que traería grandes beneficios.

Por lo menos eso cree la Asociación de Ceramistas del Ecuador, cuyos dirigentes decidieron organizar un seminario nacional en Cuenca para capacitar a los artesanos a través de talleres dictados por quienes buscaron nuevos procesos y tuvieron éxito. Entre los invitados a participar estuvo Luis Chumbi, quien compartirá su conocimiento a los ceramistas nacionales que ocuparán la Casa de Chaguarchimbana esta semana para aprender.“Lo que queremos es transmitir nuestros conocimientos, nuestras experiencias.

Estoy presto para indicar los procesos de producción, cuáles son las máquinas que se necesitan y qué es lo que se puede hacer con ellas”, dijo Chumbi.El taller arrancó ayer, y se extenderá hasta el 3 de octubre, en donde los artesanos conocerán cómo los ceramistas ampliaron su trabajo, incluso a nivel nacional e internacional.

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Reactivación Para Iván Encalada, presidente de la Asociación de Ceramistas del Ecuador, además de la necesidad de impartir nuevos conocimientos, está el requerimiento de reactivar un trabajo que también fue afectado por la emergencia sanitaria. Una vez que llegó el confinamiento y las restricciones posteriores, varios locales y talleres fueron cerrados porque la comercialización de la cerámica disminuyó notablemente. Al ser un producto decorativo y no un artículo de primera necesidad, la gente dejó de comprar los trabajos de los ceramistas.

“Hay la expectativa de que en noviembre, en las fiestas, se reactive el mercado. Con la realización de las ferias volveremos a ocupar los espacios para la venta de cerámica”, dijo Iván Encalada. Con el levantamiento de las restricciones del uso del espacio público, y el incremento de los aforos, los ceramistas preparan una feria que se llevará a cabo en la Casa de Chaguarchimbana, con motivo de los 201 años de independencia de Cuenca. Se espera que en la feria, los ceramistas ya puedan presentar su producto con base a las enseñanzas técnicas que requiere un sector reconocido en Cuenca. (I)