Un año caluroso-sequias

Los glaciares del oeste de América del Norte, los Alpes europeos y Sudamérica experimentan una temporada de preocupante derretimiento. La extensión del hielo marino en la Antártida alcanzo en febrero un mínimo histórico absoluto para la era de los satélites (desde 1979 hasta el presente) según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La extensión del hielo marítimo en el Ártico se mantuvo muy por debajo de lo normal. Las extensiones máxima y mínima anual del hielo marino, fue la más baja jamás registrada respectivamente.

La OMM señala que “los peligros meteorológicos y climáticos exacerbaron los desafíos relacionados con la seguridad alimentaria, los desplazamientos de población y los impactos en las poblaciones vulnerables”.

La sequía reduce la capacidad del suelo para absorber agua, lo que aumenta el riesgo de inundaciones, cuando llegan las lluvias. La sequía de larga duración se intensifico en muchas partes de América Central y América del Sur, provocando perdidas de cultivos y bajos niveles de almacenamiento de agua. Todo ello contribuye a que hubiera nuevos desplazamientos y aumentara la vulnerabilidad de muchas personas que ya estaban desarraigadas por situaciones complejas y multicausales de conflicto y violencia.

Tanta preocupación, desconcierto y duda sobre los problemas del clima; generando un amplio debate en torno a sus causas; para unos, es una tecnología mal empleada y eminentemente contaminadora, para otros es la superpoblación…

El mundo está consciente de la crisis que sufren los sistemas vitales de la tierra, para que los hombres de ciencia de las más variadas ramas del saber humano se pusieran de acuerdo, en aras de salvar el planeta, y, poder salvar al elemento más preciado de la evolución: el hombre. (O)

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