Clases y transporte

El potencial incremento de las tarifas de trasporte urbano en Cuenca, desde hacía más de un mes se “debate” en redes sociales, en los medios de comunicación y hasta en calle, menos en el Concejo Cantonal.

Aquel es el planteamiento realizado al alcalde Cristian Zamora, fundamentado en estudios elaborados por la empresa pública de la Universidad de Cuenca. Los resultados, se sobrentiende, tienen un aval académico, técnico.

Los transportistas, según explican, al no tener respuesta, optaron por medidas de presión. No suspendieron el servicio por completo, pero lo restringieron, una decisión cuestionada por los usuarios.

Comenzó, entonces, el método menos eficaz cuando una decisión económica incidente en la economía familiar está de por medio: tensar la cuerda para ver quien tiene más fuerza.

Tan agudo problema está en boca de todos, campo en el cual siempre tienen las de perder los transportistas, cuya realidad económica, por lo general, es ignorada o no creíble por parte de los usuarios.

El suyo es un negocio sujeto a tener una legítima utilidad hasta para sostenerlo. Empero, según dicen, financieramente es insostenible.

Está bien aquella contraposición, no así la postergación del debate en el seno del Concejo Cantonal.

Si hay un estudio técnico sugiriendo el alza de los pasajes, y en estos días los transportistas han entregado al alcalde algunos compromisos para mejorar el servicio, no hay razón para seguir posponiendo el asunto.

Alcalde y concejales están allí para tomar decisiones, no para escabullirse, y decisiones no cuidando votos, sino reales, técnicas, ponderadas, así tengan un costo político.

La próxima semana comienza un nuevo año lectivo. No convendría seguir con un servicio restringido. Las largas esperas inciden en retrasos; igual las frecuencias demasiado extensas.

Es hora de resolver. ¿O en el municipio, procrastinar también es parte de su política?

REM

REDACCION EL MERCURIO

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