En 1582 el papa Gregorio XIII, con los rudimentarios conceptos de aquella época, introdujo el calendario gregoriano de rotación solar, que tiene muy altos niveles de precisión con sus 12 meses diferentes y compensatorios, que alivian nuestro entender en el paso sistemático de la vida y evitó que nos quedemos con la intuición de la clase animal, que adivinan el tiempo y estaciones por solo percepción.
Digo uno menos porque, nuestra existencia, como la de todo ser vivo, es finita. Lo pasado es ya solo recuerdos buenos y malos en un archivo mental, donde valoramos si nuestras conductas y acciones fueron buenas y sumaron a la alegría con la que debemos pasar por la vida o se encuentran envueltas en maledicencias, rencores y odios fundados o no. Sin embargo, llegamos hoy a un nuevo día. Anoche quemamos un monigote con toda la algarabía de alguien que se arrepiente y también festeja sus íntimas conquistas de alegría y parabienes. Contradictorio es que la misma flama de una hoguera que crepita, intente terminar de una vez, con lo malo y también lo bueno. Hoy al hollar nuestro pie una nueva opción de vida, nos avoca a un delta de caminos que confluyen en un solo y negro precipicio, cuando la muerte termine convirtiéndonos en polvo y nuestra energía se trasmute en el rigor de la sabia de una flor hermosa. Escoger el rumbo es un albur sin nombre. ¿Cuál será el mejor sendero que nos lleve felices al fin de lo que nos queda de existencia?, poca o mucha y que nadie lo sabe.
Intentemos vivir y ser felices mirando el horizonte. Sentir tranquilidad al mirar amaneceres de rojo como sangre y oler la tierra y escuchar las gotas que se precipitan suicidas en un feroz aguacero. Ampliemos el corazón y la mirada para mirar los animales silvestres de los que tenemos que aprender mucho, pues viven su día sin preocuparse de un mañana. Escuchemos el trinar y miremos revoloteos en nuestros alfeizares, convencidos que la naturaleza misma nos pone en nuestros labios, el almíbar de la felicidad y sin buscar nada.
Intentemos caminar con menos carga. Juntemos a gente buena a nuestro lado y alejémonos de la insidia y la discordancia, que la felicidad no está en esos esqueletos viles. Discrepemos decentemente en búsqueda de un mañana colectivo mejor. Que la igualdad sea nuestro lema y enarbolemos a los vientos el estandarte de la paz.
Feliz nuevo año. Hoy perdimos el anterior, pero nos queda algo mejor en los caminos. (O)








