La decisión de la Casa Blanca de retirarse de 66 organismos y marcos multilaterales no es ahorro: es un golpe al proyecto global de derechos humanos. El memorando del 7 de enero ordena abandonar, entre otros, UNFPA, ONU Mujeres, la Convención Marco de Cambio Climático y el Fondo de la ONU para la Democracia, junto a mecanismos de paz y de protección frente a violencia de género y protección para la niñez. La ONU recordó que parte de esos aportes están mandatados por la Carta de la ONU y no son opcionales.
Para Ecuador y la región, el riesgo es concreto: menos respaldo técnico y político para salud sexual y reproductiva, prevención de violencias, atención a sobrevivientes, formación de operadores y exigibilidad de derechos; y, sobre todo, menos contrapesos cuando gobiernos y élites se alinean con agendas anti-derechos. Cuando se debilitan las instancias que nombran la desigualdad, crece la impunidad, y eso ya lo vivimos en el país a diario.
Como escribió E. Rovira, esto se lee como “sabotaje sistémico al orden global”. En América Latina ese orden es a veces la baranda mínima para que mujeres, niñas y diversidades exijan vida digna y democracia. Defender lo multilateral hoy, aunque no siempre garantice nada, es defender nuestra posibilidad de futuro, y para eso debemos aliarnos más que nunca. (O)
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