Estamos muy a tiempo para sanear nuestro entorno, para analizar correctivos, evaluar resultados y, quizá, modificar políticas de corto y largo plazo. El viejo adagio: “Amigo de Platón sí, pero más amigo de la verdad”, es imperioso que lo hagamos nuestro. Me uno a pensadores ecuatorianos que de un tiempo acá muestran su inconformidad sobre la manera en la que estamos enfrentando nuestros problemas. Me refiero al Ecuador en general.
Es menester identificar los problemas y abordarlos con ganas de hallar la solución. Hace unos días abrí un video que mostraba formas de impedir que se hable de nuestros problemas para encontrar soluciones. Encima del tablero de una mesa grande de trabajo, se veía, extendido, el cuerpo exánime de un caballo. Quienes analizaban el hecho decían: 1) Hay que esperar un poco de tiempo porque posiblemente no esté del todo muerto el animal. 2) Es urgente comprar una nueva montura y estribos porque la antigua se ha perdido. 3) Es necesario tener lista yerba fresca como alimento. No se quería declarar muerto al animal para sustituirlo por uno sano y analizar las causas del mal y algo más, porque estas acciones presuponían nuevas normas y renovación urgente de personal.
¿Cuántos caballos o burros muertos constan en el presupuesto nacional y cuantos funcionarios, pagados por el estado, se empeñan en decir que aún tienen vida y que todo funciona sin novedad?
Es imperioso establecer si los organismos de la administración pública son seres vivos que cumplen con sus obligaciones o, quizá, algunos de estos organismos están muertos desde hace mucho mientras quienes los integran malgastan inútilmente el erario nacional. De estas consideraciones nacen urgencias impostergables. Es imperioso que el presidente Noboa disponga el análisis de todos los organismos del estado para saber de su legitimidad y utilidad para nuestra sociedad.
El Ministerio de Educación y Cultura está conducido hoy por una dama joven, con raíces familiares de bien, que tuvo la suerte de alimentarse en su hogar de los principios de convivencia y, luego, de educarse con gente que conocía los basamentos del ser humano. Ecuador espera que ella tome el timón de la educación nacional y dé el viraje que Ecuador requiere. Necesitamos maestros guías que con su ejemplo afiancen convicciones en niños y adolescentes. Que ellos conozcan su rol en el mundo que les ha tocado vivir. (O)









