De tramo en tramo de la historia, la humanidad produce hombres drásticos que se arrojan ellos y el mundo entero a disyuntivas que podrían desencadenar en catástrofes bélicas mundiales. Trump está empeñado y en varios frentes a la vez, de librar conflictos vitales para algunos pueblos. Aplaudo su pertinaz empeño de salvar a Venezuela de las garras de sátrapas socialistas y lo va logrando, liberando a un pueblo alegre y bueno de cadenas de años de pobreza y latrocinio dictatorial. El petróleo es su premio, aunque en la época de Chávez, con el exprópiese en la boca populista, le arrebató al Tío Sam sus derechos y maquinaria petrolera. Ahora a Cuba, isla víctima inaudita por la miseria socialista, está en la mira y si continua el bloqueo con naves gringas de guerra que la rodean caerá en la ansiada libertad y ya existen voces que piden no solo un gobierno democrático dirigido por EEUU, sino que la isla entera sea un territorio más del imperio gringo. Colombia es otro en la futura intervención, Méjico no esta lejos y Groenlandia y su anexión está sobre el tapete y con portaviones poderosos que están ya en medio oriente, intentan acabar el genocidio iraní.

Otra gigantesca lucha y que nos concierne es la de los migrantes, que de cualquier manera llegaron y con mucho sacrificio a tierras del norte para mejorar su vida, dado el caso de que nuestros gobiernos solo distribuyen pobreza y los que van, por variadas razones, son gente ignara de los campos, que si bien aportan con trabajo de inferior calidad y que los gringos no quieren hacer, son sin lugar a dudas una carga inmensa para el estado gringo, que siendo respetuosos de la ley, los cobija con derechos que su constitución asegura. Pero hoy, esa fuerza policial drástica e inhumana del ICE, da señales e imágenes inauditas de desprecio humano, al atropellar y sacar encadenados de sus hogares a los migrantes, incluidos niños inocentes y la tv muestra como no piensan dos veces y someten a los pobres infelices en el suelo como delincuentes, para llevarlos inmovilizados a la cárcel, de donde y en breve, son trepados a aviones y devueltos a nuestros pueblos pobres, sin juicio ni contemplación alguna. No les tiembla la mano en sacar su arma y disparar a una asustada conductora o acribillar un hombre indefenso en el suelo. Esto se veía en las masacres nazis. Ellos con la solución final en los campos de concentración y ahora con deportaciones extrajudiciales. Me atrevo a decir que las SS y los ICE tienen una acción similar, con obvias y muy comprendidas diferencias, claro. (O)

Dr. Aurelio Maldonado

Dr. Aurelio Maldonado

Médico otorrinolaringólogo. Profesor universitario. Presidente de varias instituciones y de Congresos. Escritor.
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